ETA detonó dos bombas en el norte de España sin causar víctimas
El terrorismo volvió a alarmar a los españoles, luego de que dos artefactos explotaran en la zona norte de la península ibérica, aunque sin dejar muertos ni heridos.
El terrorismo volvió a alarmar a los españoles, luego de que dos artefactos explotaran en la zona norte de la península ibérica, aunque sin dejar muertos ni heridos.
Dos bombas atribuidas al movimiento vasco Euskadi Ta Askatasuna (ETA) estallaron este sábado, sin provocar víctimas, en dos localidades del norte de España, en las primeras acciones terroristas tras los atentados del islamismo radical del pasado 11 de marzo en Madrid.
Los artefactos hicieron explosión en los municipios de San Vicente de la Barquera (Cantabria) y Ribadesella (Asturias), después de que dos llamadas telefónicas avisaran, en nombre de ETA, de su colocación a los diarios Gara y La Nueva España.
La presencia de personas en ambas localidades era masiva ya que en Ribadesella se celebraba el Descenso Internacional del Río Sella, un acontecimiento deportivo que además de numeroso público había congregado a autoridades como la ministra española de Agricultura, Elena Espinosa, mientras que en San Vicente de la Barquera se celebraba el tradicional mercadillo de los sábados.
El artefacto que estalló en San Vicente de la Barquera, una de las localidades más turísticas de Cantabria, pasadas las 13:00 horas (15:00 GMT) pesaba unos 200 gramos y estaba colocado en un recipiente de plástico depositado junto a un seto de un parque.
Fuentes oficiales informaron que provocó "escasos daños" ya que agentes de la Guardia Civil habían desalojado la zona tras la llamada de un comunicante anónimo al diario vasco Gara, usado habitualmente por ETA como portavoz.
El lugar donde explotó el artefacto está situado en el centro de la población, rodeado de numerosos bares y restaurantes y a escasos metros del lugar donde cada sábado se celebra un mercadillo.
Otra bomba estalló poco antes de las 13:00 horas (15:00 GMT) en Ribadesella (Asturias), minutos después de que el diario asturiano La Nueva España recibiera un aviso de su instalación.
Las mismas fuentes indicaron que la deflagración no causó ningún herido y que el artefacto, de escasa potencia, estaba situado en el seto de una de las viviendas situadas en el paseo anexo a la playa de Santa Marina.
El estallido se produjo cuando en la localidad de Ribadesella se encontraban presentes autoridades nacionales y locales y miles de personas, congregadas por la celebración de la 68 edición del tradicional Descenso Internacional del Sella en la denominada "Fiesta de las Piraguas".
Entre las personalidades asistentes a este evento se encontraban, además de la ministra Elena Espinosa, el presidente regional de Asturias, Vicente Alvarez Areces, y el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, que pudieron escuchar la explosión desde la tribuna dispuesta para la entrega del premio.
La policía española dio a conocer el viernes la identidad de seis presuntos miembros de ETA que podrían estar preparando algún atentado para cometer durante el periodo estival, época del año en la que la banda suele atentar contra algún interés turístico.
ETA atenta contra el sector turístico, uno de los más importantes de la economía española, desde hace veinticinco años, en concreto desde el 29 de junio de 1979 cuando hizo explotar dos artefactos en la localidad mediterránea de Benidorm (Alicante).
Seis personas han muerto (tres en 1991, una en 2001 y dos en 2002) y un número elevado de ciudadanos ha sufrido heridas de diversa consideración en estas acciones terroristas contra el turismo, que en la mayor parte de los casos han sido precedidos por llamadas de advertencia de los terroristas y han provocado exclusivamente daños materiales. (EFE)