La ministra portavoz del Gobierno español, Elma Saiz, aseguró este martes que el Ejecutivo respalda "al 100%" las palabras del rey Felipe VI, quien reconoció que hubo "mucho abuso" durante la conquista de América.
La declaración se produjo tras el Consejo de Ministros, donde Saiz indicó que el Gobierno fue informado previamente de las palabras del monarca y coincide plenamente con su contenido. "Hay cosas que, a día de hoy, no pueden hacernos sentir orgullosos", sostuvo, en línea con lo expresado por el jefe de Estado.
Consultada sobre si esta postura podría influir en la participación de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, en la próxima Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid, la portavoz expresó su deseo de que el encuentro se realice "al máximo nivel" y con amplia participación de líderes internacionales.
Las declaraciones también generaron reacciones en la política interna española. El líder del opositor Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, afirmó sentirse "orgulloso del legado español" en Latinoamérica y llamó a contextualizar los hechos históricos. A su juicio, revisar con criterios actuales lo ocurrido en el siglo XV constituye un "disparate".
Desde el Gobierno, Saiz criticó estas palabras y acusó a Feijóo de "negar la historia" y de adoptar posturas "ultras negacionistas", incluso por sobre el rol de las instituciones.
El debate se da luego de que Felipe VI señalara en Madrid que, al analizar la conquista con los valores actuales, existen episodios que "obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos", aunque subrayó la necesidad de entenderlos en su contexto histórico.
Las palabras del monarca se produjeron durante una visita no oficial a la exposición La mujer en el México indígena, en el Museo Arqueológico Nacional, junto al embajador de México, Quirino Ordaz Coppel.
El tema se da en una relación bilateral tensionada: México pidió una disculpa por la conquista en una carta de Andrés Manuel López Obrador que no fue respondida, y luego Claudia Sheinbaum no invitó al rey a su investidura en 2024.
El reconocimiento de estos episodios históricos vuelve así a instalarse como un punto sensible tanto en la política española como en su vínculo con América Latina.