Sadam Husein compareció este jueves ante el Tribunal Especial encargado de juzgarlo, ante el cual también comparecerán otros 11 altos cargos de su depuesto régimen, para escuchar los cargos que se le imputan. La sesión fue precedida por de fuertes medidas de seguridad, que incluyeron el secreto respecto del lugar donde se desarrolla.
En sus primeras declaraciones ante la instancia judicial, Husein aseguró que la causa en su contra era un "teatro", pues "el verdadero criminal es (George W.) Bush".
Todo el proceso -agregó- es para beneficiar "la campaña electoral del Presidente norteamericano Bush".
Al parecer, los meses detenido no han afectado ni la salud ni el orgullo del ex mandatario, pues se presentó ante las autoridades que acudieron al breve acto del traspaso de su custodia con un contundente: "Soy Sadam Hussein, presidente de la República de Irak".
Vestido con terno y sin corbata, usando bigote y visiblemente más delgado, Husein dio un frío "buenos días" a los asistentes y luego preguntó: "¿van a interrogarme hoy, sí o no?", según reveló una fuente de la corte, que presenció la escena del pasado miércoles.
Según informaciones emanadas del tribunal, el ex líder iraquí será acusado de "crímenes contra la Humanidad" por el ataque con gas tóxico contra grupos kurdos en Halabja (1988), la represión de la rebelión chiita (1991), la inhumación de opositores en fosas comunes (1991), la guerra contra Irán (1980-1988) y la invasión de Kuwait (1990).
El primer ministro iraquí, Iyad Alawi, afirmó el pasado miércoles, tras la entrega del ex presidente a las autoridades de Bagdad, que la Justicia de su país dispone de "enormes cantidades de documentos que acusan a Sadam Husein".
"Si las pruebas que serán examinadas confirman los crímenes gravísimos de los que se le acusa, el Tribunal Especial (...) tendrá la posibilidad de condenarle a la pena de muerte", explicó al periódico italiano La Repubblica el titular de Justicia, Malek Dohan al Hassan.
El Gobierno interino de Irak aprobó, tras recibir la custodia de Sadam y de los otros 11 altos cargos de su administración, el restablecimiento de la pena de muerte, suspendida por el ex administrador civil de Irak, el estadounidense Paul Bremer, tras la caída del régimen del ahora enjuiciado Husein.
Sus 20 abogados seguirán una línea de defensa similar a la adoptada por Slobodan Milosevic ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya, pues los juristas calificaron a la justicia iraquí de "ilegal". Según Mohammad Al-Rachdane, jefe del grupo de profesionales, el nuevo Ejecutivo sólo tiene "la legalidad que le da EE.UU.".
Emmanuel Ludot, otro de sus abogados, precisó que la defensa se basará en "la ilegalidad de un tribunal especial iraquí, instaurado por un Gobierno ilegal fruto de una guerra ilegal". (Agencias)