El ex administrador civil estadounidense en Irak, Paul Bremer, afirmó que la falta de tropas fue la causa de la incapacidad para impedir los saqueos, el caos y la violencia tras la caída del régimen de Sadam Husein.
En unas declaraciones la noche del lunes 4 de octubre ante la convención anual de agentes de seguros, Bremer admitió que Estados Unidos había pagado "un alto precio por no haber detenido (los saqueos), porque eso estableció una atmósfera de anarquía".
Agregó que cuando llegó a liderar la Autoridad Provisional en Bagdad el 6 de mayo de 2003 ya estaba en curso lo que definió como un "horrible" saqueo y afirmó que "nunca tuvimos tropas suficientes sobre el terreno".
Este martes Bremer intentó aclarar sus comentarios en una declaración en la que afirmó que sus observaciones se referían sólo a la "situación como la encontré en terreno, cuando llegué a Bagdad en mayo de 2003, y cuando yo creí que necesitábamos o más tropas de la coalición o fuerzas de seguridad iraquíes que se hicieran cargo del saqueo".
Un comunicado de prensa en el sitio web de la organización, señaló que el embajador, que durante 14 meses fue responsable de la administración estadounidense en Irak, mostró su convencimiento de la necesidad de derrocar a Sadam Husein.
En su opinión, con independencia de las justificaciones empleadas por Estados Unidos para invadir Irak, era preciso derrocar a Sadam Husein.
Bremer, que reiteró su apoyo al presidente George W. Bush para ser reelegido el 2 de noviembre, aseguró que la actual Administración de la Casa Blanca sí contaba con planes para la ocupación.
Aunque puntualizó que dichos planes no contemplaban un probable deterioro de la situación. (EFE)