La violencia se extiende por zonas sunitas de Irak

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Autor: Cooperativa.cl

En la ciudad de Anah, cerca de la frontera siria, un auto bomba dejó, al menos, diez personas muertas frente a un lugar de reclutamiento de la Guardia Nacional iraquí.

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La violencia se extiende por las regiones sunitas del norte y oeste de Irak, mientras que los chiitas del suburbio de Ciudad Sadr, en el este de Bagdad, negocian un acuerdo de alto el fuego con el gobierno iraquí. Al menos diez personas han muerto y treinta están heridas por la explosión de un auto bomba en la localidad de Anah, en el oeste de Irak, cerca de la frontera siria.

 

Según la cadena de televisión Al Jazeera, la explosión se produjo ante una oficina de reclutamiento de la nueva Guardia Nacional iraquí, y de inmediato la zona fue acordonada por soldados estadounidenses e iraquíes.

 

No se han ofrecido otros detalles del incidente en esta área remota, a unos 300 kilómetros al noroeste de Bagdad y donde hay una gran oposición a las tropas de ocupación y al nuevo gobierno iraquí.

 

En Ramadi (100 kilómetros al oeste de Bagdad), un convoy militar estadounidense fue atacado por medio de lanzagranadas por un grupo de desconocidos, tras lo que los soldados abrieron fuego contra los atacantes y dejaron cinco muertos, según un comunicado del ministerio del Interior que aún no ha sido confirmado por fuentes de EE.UU.

 

En Basora (500 kilómetros al sur de Bagdad), un policía iraquí ha resultado muerto y cinco más heridos al explotar una bomba al lado de un puente en el barrio de Al Yumhuria, según la televisión Al Horra.

 

Por otra parte, 160 personas han sido detenidas en la región del centro-sur (provincia de Babel), sospechosas de pertenecer a grupos rebeldes, según un comunicado militar estadounidense.

 

La operación contra los grupos rebeldes y la delincuencia comenzó el martes y prosigue en la mañana de este miércoles y los 3.000 agentes iraquíes y estadounidenses están peinando una zona entre las localidades de Mahmudiya y Hila, a un centenar de kilómetros al sur de Bagdad y también poblada mayoritariamente por sunitas.

 

Las fuentes afirmaron que han localizado un "campamento de entrenamiento de terroristas" en Hila, donde tiene sus cuarteles una división multinacional encabezada por Polonia.

 

En otra zona sunita, Baquba (60 kilómetros al norte de Bagdad), un civil murió y otro resultó herido al caer un mortero frente a una comisaría de la ciudad.

 

En la conflictiva Faluya, convertida ya en un símbolo de la resistencia sunita, los bombardeos de la pasada noche han dejado al menos tres muertos, entre ellos un niño, informaron testigos en la ciudad.

 

Según dijo Ibrahim Omar al Ani, representante de una organización de auxilio islámico, las tres víctimas se produjeron cuando la aviación estadounidense bombardeó el barrio de Al Yolán, donde dejaron al menos cinco viviendas destruidas.

 

Faluya es blanco de bombardeos norteamericanos casi cada noche, que en teoría atacan refugios de rebeldes iraquíes fieles al prófugo jordano Abu Musab al Zarqaui, aunque los habitantes de Faluya denuncian que en muchas de las ocasiones las víctimas son civiles.

 

"Fuentes fidedignas de inteligencia confirmaron que dirigentes (de la red) de Zarqaui estaban reunidos en una de las casas en el momento del ataque", dijo un comunicado militar estadounidense.

 

El comunicado se refiere a Abu Musab al Zarqaui, el prófugo jordano dirigente del grupo Tauhid ual Yihad, al que se atribuyen algunos de los atentados más sanguinarios en el Irak de la posguerra, así como varios secuestros y decapitaciones de rehenes.

 

Fuentes militares estadounidenses afirmaron la semana pasada que los "bombardeos selectivos" sobre Faluya han acabado con la vida de un centenar de seguidores de Zarqaui, que se amparan en esta ciudad aprovechando que las tropas estadounidenses y de otros aliados tienen virtualmente prohibida su entrada y se conforman con vigilarla desde el exterior.

 

En cuanto a otra de las zonas más indómitas, el suburbio chiita de Ciudad Sadr del este de Bagdad, los representantes del clérigo rebelde Múqtada al Sadr y del gobierno iraquí están a punto de llegar a un acuerdo de cese de hostilidades, dijo el jeque Abdelhdi Adarrayi, que oficia de portavoz de Múqtada.

 

Adarrayi no quiso entrar en detalles, pero otras fuentes han señalado que el acuerdo recogería un compromiso de dejar en libertad a los milicianos del Ejército del Mahdi (fieles a Múqtada), a cambio tal vez de entregar sus armas. (EFE)

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