Una tensa calma reina en la ciudad iraquí de Faluya tras los violentos combates y los bombardeos que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo la noche del martes, los más duros desde que los marines asedian esa ciudad hace tres semanas, informaron testigos y fuentes policiales.
Al menos una vivienda quedó completamente destruida y dos vehículos dañados por los ataques aéreos lanzados por las tropas de EE.UU. contra el barrio de Yulán, en el oeste de Faluya, a unos 50 kilómetros de Bagdad, añadieron las fuentes sin precisar si hubo víctimas.
Esta miércoles, los marines permitieron la entrada en Faluya de algunas de las familias que habían abandonado sus hogares por los violentos enfrentamientos registrados entre los soldados y grupos de insurgentes en la ciudad durante las dos primeras semanas de este mes, añadieron las fuentes.
En ese periodo unos 600 iraquíes murieron y más de mil resultaron heridos, a los que hay que sumar varios decenas de soldados estadounidenses muertos.
Entre tanto crece el temor entre la población civil de que el mando militar norteamericano opte definitivamente por la opción militar y descarte el diálogo para acabar con la insurrección en Faluya.
Las tropas estadounidenses habían exigido que los insurgentes entregaran sus armas pesadas, como morteros y lanzagranadas, para que siga vigente una frágil "tregua" anunciada la semana pasada en esa ciudad.
Los últimos enfrentamientos se produjeron menos de 24 horas después de que policías iraquíes volvieran a Faluya como primer paso para normalizar la situación en la ciudad. (EFE)