Alto dirigente Al Qaeda murió en enfrentamiento con fuerzas saudíes

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Autor: Cooperativa.cl

Choque en Riad entre la policía y un grupo armado terminó con la muerte del máximo representante de la red terrorista de Bin Laden para la Península Arábiga.

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Fuerzas de seguridad saudíes mataron al considerado líder de Al Qaeda en el país y toda la Península Arábiga, en un nuevo golpe a la organización terrorista que desde hace dos años intenta desestabilizar el régimen saudí.

 

Según fuentes oficiales saudíes citadas por la agencia de noticias SPA, el marroquí Yunes al Hayari murió la madrugada de este domingo en una refriega entre la policía y un grupo de hombres armados que se escondían en un edificio del barrio de Al Rawda, en el este de Riad, la capital saudí.

 

Al llegar la policía y rodear el edificio con varios vehículos blindados, los extremistas islámicos atacaron a los sitiadores y se desató un intenso tiroteo de armas automáticas.

 

"Varias personas han resultado muertas o seriamente heridas -dijeron fuentes policiales-, incluido Yunes al Hayari, que está entre los muertos".

 

El Ministerio del Interior confirmó la muerte de Hayari y la detención de dos de sus cómplices.

 

El intercambio de fuego empezó cerca de las 04:15 horas (01:15 GMT) y duró cerca de dos horas, hasta que la policía saudita pudo irrumpir en el edificio donde se escondían los extremistas.

 

Hayari, de 36 años, así como sus dos cómplices, estaba en la lista de los 36 hombres más buscados por las autoridades saudíes, comunicada la pasada semana y que contenía los nombres de los principales sospechosos de perpetrar o planificar atentados terroristas en el reino.

 

El marroquí es el único extranjero de esta lista que estaba en Arabia Saudí, pero hay otros a los que se les considera huidos a otros países.

 

La muerte de Hayari es un nuevo golpe a la estructura de Al Qaeda, que desde mayo de 2003 está empeñada en desestabilizar el régimen saudí, al que acusa de corrupción y de aliarse con "los infieles", en alusión a la presencia de tropas extranjeras en un país que alberga los santuarios más importantes del Islam.

 

El anterior jefe de la red terrorista liderada por Osama bin Laden en la Península Arábiga, Abdelaziz al Muqrin, cayó abatido en un enfrentamiento similar con las fuerzas saudíes en 2004, junto a varios de sus lugartenientes.

 

Los atentados de Al Qaeda en Arabia Saudí -país del que procede el mismo fundador de la red, Osama bin Laden- han dejado ya 240 muertos, entre ellos árabes no saudíes y occidentales, que son los blancos favoritos de los extremistas.

 

El enfrentamiento de este domingo es una señal más de que las células de Al Qaeda no están dormidas, sino bien activas en su propósito de hacer temblar los cimientos del principal productor de petróleo del mundo.

 

Los gobernantes saudíes, incluido el príncipe Abdalá -gobernante de facto ante la larga enfermedad del rey Fahd- han jurado que no tendrán clemencia con los que llaman "desviados", en referencia a que se han apartado de la "recta vía" del Islam.

 

Este último incidente terrorista coincidió con el llamado del principal ulema saudí, Suleimán al Ouda, que pidió al Gobierno que abra "un nuevo capítulo" con los extremistas islámicos y muestre clemencia con ellos.

 

Sin embargo, Al Ouda no ha recibido ninguna respuesta de la familia real, que según los observadores no ve otra solución que la capitulación total de los "desviados", y en particular el ministro del Interior, Nayef bin Abdelaziz, considerado uno de los más duros del régimen, que quiere evitar a toda costa ser acusado de tolerancia con el terrorismo.

 

Arabia Saudí, con un 60 por ciento de las reservas de petróleo confirmadas del mundo y sede de los santuarios islámicos de La Meca y Medina, es el país clave para garantizar la estabilidad en la convulsa región del Golfo Pérsico. (EFE)

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