El funeral de Juan Pablo II causó este sábado un terremoto político en Medio Oriente tras conocerse que los líderes de Irán y Siria, enemigos acérrimos de Israel, estrecharon la mano en Roma a su homólogo del Estado israelí.
Los saludos que los presidentes iraní, Mohamed Jatamí, y sirio, Bachar Al Asad, intercambiaron en la capital italiana con su colega israelí, Moshe Katsav, fueron sido interpretados como algo más que mera formalidad.
En el caso de Jatami el ademán cobra aún mayor significado ya que, según el israelí, fue el iraní quien le tendió la mano, al coincidir ambos en las exequias.
"Se la estreché y dije, la paz sea contigo. Luego estuvimos hablando en farsi (lengua persa) sobre la región de Yazd (sur de Irán) en la que ambos nacimos, con dos años de diferencia", relató Katsav en declaraciones recogidas por la prensa de su país.
Los paralelismos biográficos de Katsav y Jatamí debía conocerlos la diplomacia vaticana, que situó en lugares contiguos a las delegaciones israelí e iraní en la ceremonia fúnebre.
La revelación del suceso no gustó al reformista Jatamí, cuya participación en el funeral por el Papa Juan Pablo II fue criticada por el sector conservador del régimen de Teherán, cuyo guía espiritual, Ali Jamenei, no mandó a Roma ni un mensaje de condolencias.
En manifestaciones divulgadas por la agencia oficial de Irán, IRNA, Jatami calificó este sábado de "pura invención" las noticias publicadas sobre el encuentro por los periódicos de Israel.
El apretón de manos fue reconocido, en cambio, por Al Asad, cuyo entorno salió, no obstante, al paso para precisar que, pese a saludarse, los presidentes sirio e israelí no cruzaron palabra en la capital italiana.
"Fue accidental, algo sin significado político", dijeron fuentes próximas al líder de Damasco.
Irán e Israel se amenazan recíprocamente desde hace lustros con operaciones bélicas pero la situación es, al menos en el plano formal, más grave en el caso sirio.
Siria es el único país árabe que no ha firmado la paz con el Estado israelí, con el que desde el punto de vista técnico continua en estado de guerra.
No es la primera vez que la conocida como "diplomacia de los funerales" permite un acercamiento, en términos de protocolo, entre Israel y los países islámicos.
Durante su asistencia en Rabat a los funerales en 1999 por el rey Hasan II de Marruecos, el entonces primer ministro israelí, Ehud Barak, prodigó los apretones de manos a líderes árabes.
Aquellos encuentros fueron también recogidos en grandes titulares por la prensa de Oriente Medio, inmerso en la actualidad en un proceso de cambios que dota, sin embargo, de particular sentido a esta aparente reedición de "la política de los funerales".
Tras la caída de Sadam Husein en Irak -de la que este sábado se cumplen dos años-, Irán y Siria se han quedado solos en el frente de la firmeza contra Israel y, aunque en distinta medida, ya antes de los apretones de manos en Roma habían mostrado síntomas de flexibilizar su posición. (EFE)