Cancelación de 31 vuelos de British Airways provocó caos en Heathrow
La segunda aerolínea más grande de Europa afirmó que los cerca de 4.000 pasajeros que no pudieron volar fueron embarcados en otros aviones o ubicados en hoteles.
La segunda aerolínea más grande de Europa afirmó que los cerca de 4.000 pasajeros que no pudieron volar fueron embarcados en otros aviones o ubicados en hoteles.
British Airways (BA), la segunda aerolínea más grande de Europa, canceló este martes 31 vuelos con origen y destino en el aeropuerto londinense de Heathrow, donde cerca de 4.000 personas se vieron perjudicadas por alteraciones de sus planes de viaje.
Una portavoz de BA confirmó que "la gran mayoría de los afectados han sido embarcados en otros vuelos", mientras que el resto pasarán la noche alojados en hoteles a la espera de reanudar sus viajes el miércoles 25 de agosto.
La misma fuente insistió en que Heathrow volvió a la normalidad y atribuyó el caos a "una escasez de personal" de tierra, ya que la compañía cuenta con 150 empleados menos de lo habitual en sus áreas de facturación y etiquetado.
"Estamos contratando a 240 nuevos trabajadores", explicó la portavoz, al precisar que esos trabajadores aún no se han incorporado a sus puestos por los controles de seguridad de la compañía sobre los nuevos empleados.
La misma fuente recalcó, además, que la falta de plantilla "no tiene nada que ver con una acción de huelga", en respuesta a los rumores sobre un posible paro encubierto de los trabajadores de British Airways.
Miles de empleados de facturación y los maleteros habían votado en favor de una jornada de paro el próximo fin de semana para lograr un aumento salarial, pero en los últimos días alcanzaron un acuerdo con la dirección de BA para no realizar la protesta.
La compañía informó que los destinos afectados incluyeron ciudades europeas -Amsterdam, Bruselas, Munich, Berlín, Francfort, Zurich, Stuttgart, Niza, Madrid, Helsinki y Estocolmo- y destinos nacionales como Glasgow, Aberdeen y Newcastle.
Estas cancelaciones ocurrieron en una de las semanas con más tránsito aéreo del año por el final de las vacaciones de agosto y dieron pie a numerosas escenas de caos y desesperación en Heathrow, el mayor aeropuerto de Europa.
Los problemas en el aeródromo londinense comenzaron en la tarde del lunes 23 de agosto, cuando tres vuelos transoceánicos con destino a Estados Unidos (Chicago, Nueva York y Philadelphia) tuvieron que ser cancelados por problemas técnicos.
La atención que se tuvo que prestar a los pasajeros afectados por estas suspensiones repercutió en la cancelación de otros 22 vuelos de corta distancia y en el retraso de otros tantos, lo que trastornó los planes de viaje de, al menos, 5.000 pasajeros.
"No se puede describir lo frustrante que fue. Lo peor resultó la falta de información", protestó el británico Daniel Blewitt, de 30 años, que pernoctó en el aeropuerto y tuvo que esperar 17 horas para poder tomar este martes su vuelo a Estocolmo.
El director de operaciones de la compañía, Mike Street, insistió en que, tras las cancelaciones, las actividades en Heathrow se están desarrollando "otra vez sin problemas", aunque "no hay consolación" para los clientes afectados.
Esos pasajeros "han pasado unos momentos lamentables, les hemos decepcionado una vez más y, en nombre de British Airways, lo sentimos mucho", agregó Street.
No obstante, la normalidad que se ha restablecido en Heathrow podría volverse a trastocar el fin de semana, cuando unos 700 empleados de tierra de la compañía estadounidense United Airlines han planeado un paro de 24 horas por cuestiones salariales. (EFE)