El "informe Butler" sobre los errores de los servicios secretos británicos acerca de las supuestas armas de destrucción masiva de Irak exonera al primer ministro, Tony Blair, de una posible manipulación de los datos que se aportaron para justificar la invasión al país árabe.
El documento critica el estilo de gobierno de Blair por no fomentar el debate, pero concluye que el primer ministro no actuó "de mala fe" y creía en lo que defendía, explicó lord Butler al presentar sus conclusiones.
En una rueda de prensa, Butler afirmó que "no hubo un intento deliberado del Gobierno de engañar" y que "no hay un solo" culpable de los fallos detectados en los servicios de inteligencia, porque se trató de una "operación colectiva".
Butler dijo que "no hay ninguna duda de que el Gobierno creía en las aseveraciones contenidas en el dossier" presentado en septiembre de 2002, elaborado por el Comité Conjunto de Inteligencia (JIC) y que aseguraba que Irak podía usar sus supuestas armas de destrucción masiva en 45 minutos.
El informe concluyó que esa aseveración "no estaba fundamentada" y que hubo "serios defectos" en los datos de espionaje recolectados sobre Irak, además de señalar que no había pruebas de una relación entre el Gobierno del presidente iraquí Sadam Husein y la red Al Qaeda, acusada de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Criticó especialmente el polémico dossier de 2002, utilizado por el Gobierno británico para justificar la guerra y que fue elaborado por el JIC, que presidía John Scarlett, designado por Blair futuro jefe del MI6, los servicios de espionaje británicos.
Pero, en un aparte, Butler consideró que, pese a apreciar fallos en la forma en que Scarlett actuó, "no debe" renunciar a ser jefe del MI6 y destacó que lo tiene en "una alta consideración".
El documento concluye que "no hubo un intento deliberado o negligencia culpable" por parte del Comité Conjunto de Inteligencia, que presidía Scarlett. (EFE)