Llega al trono de Pedro el representante del catolicismo más dogmático
El cardenal alemán, hasta ahora Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe la antigua Inquisición-, está marcado por una línea fuertemente conservadora.
El cardenal alemán, hasta ahora Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe la antigua Inquisición-, está marcado por una línea fuertemente conservadora.
El cardenal Joseph Ratzinger, de 78 años, elegido Papa este lunes, es el prelado alemán que representa la línea más dogmática de la Iglesia, con ideas que a menudo han encontrado fuerte oposición en su país de origen, donde se le ha llegado a acusar de inquisitorio.
Ratzinger ha aparecido en todas las polémicas dentro de la Iglesia católica para frenar los intentos de reforma de sus colegas más progresistas. En Alemania, por ejemplo, su nombre va ligado a conflicto que mantuvo el cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, en torno al debate sobre el aborto.
"Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma parte de la misión de la Iglesia", es una de sus máximas y en las meditaciones del último Viernes Santo criticó que el hombre actual no cree en nada y se deja arrastrar por un nuevo paganismo.
El purpurado denunció también lo que tiene que sufrir Cristo por la "suciedad" que hay en su Iglesia.
Ratzinger, nacido en la ciudad bávara de Marktl, en la diócesis de Passau, en una familia tradicional de campesinos, participó como soldado del ejército alemán en los últimos meses de la II Guerra Mundial.
Entre 1946 y 1951 estudió filosofía y teología en la universidad de Múnich y en 1951 fue ordenado sacerdote. A partir de su doctorado en 1953 asumió en distintas ciudades alemanas las respectivas cátedras de teología, centrando su enseñanza en el dogma y la teología fundamental.
En 1977 es nombrado por Pablo VI arzobispo de Múnich. Desde noviembre de 1981, en que Juan Pablo II le nombra Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (conocida en el pasado como la Inquisición), asume varios y destacados procesos de investigación y control de la ortodoxia y asume en forma personal la crítica a la Teología de la Liberación, propugnada por estudiosos latinoamericanos.