Agregó que siempre dijeron que no era efectivo que las niñas huyeron de sus casas por malos tratos y que pensaban que podrían haber sido llevadas fuera del país o que estaban muertas.
"Me preocupa que ahora se encuentren cosas en el mismo lugar que nosotros recorrimos tantas veces", dijo y agregó que ahora que el caso cuenta con una ministro en visita -la jueza Eliana Araya- "esperamos que el caso tenga un tratamiento acucioso" enfatizó.
Aclaró que le pidieron al Presidente Ricardo Lagos mano dura para el principal sospechoso de estos crímenes, identificado como Julio Pérez Silva, quien fue detenido cuando otra niña, a la que atacó y violó, logró escapar y dar aviso a las autoridades.
Por otra parte, recordó que la solicitud de reunir los seis casos en un mismo tribunal no fue acogida y que la ayuda que pidieron a los políticos de la zona tampoco fue escuchada. Por último, señaló que ojalá casos como éste no se repitan refiriéndose a que las personas de escasos recursos no son consideradas.
Esta percepción fue corroborada por la socióloga Doris Cooper, vicepresidenta de la sociedad chilena de sexología y directora de la sociedad de criminología, quien también estuvo en Por la Mañana en Cooperativa, y que no se mostró sorprendida por este tipo de situaciones "ya que la gente pobre es postergada y sólo se toma en cuenta el sufrimiento de las persoans pudientes".
"Habitualmente cuando las personas son pobres, no se hace el esfuerzo necesario. Recién, como en este caso, cuando hay varias desapariciones se les toma en cuenta. Por otra parte, el Gobierno y la sociedad no asume la responsabilidad, y le atribuyen la culpa a la familia argumentando que tal como en los casos de niños drogadictos o pobres, es la familia la que tiene que asumir las consecuencias y explicar las causas", afimó.
Perfil de los psicópatas sexuales
La profesional además se refirió al perfil psicológico de los denominados psicópatas sexuales, en particular al de Alto Hospicio.
Enfatizó que en Chile la aparición de este tipo de sujetos no es frecuente "porque la sociedad es subdesarrollada y los crímenes en serie son más propios de sociedades del primer mundo en los que la violencia gatilla el surgimiento de psicosis larvadas y psicopatías".
Explica que, a su juicio, estas patologías tienen un origen genético lo que implica que tienen un problema a nivel mental "por lo que su perfil es de personas aparentemente normales que viven con sus madres y que son trabajadores por lo que nadie podría sospechar de la naturaleza de su condición".
Investigación periodística
Por su parte, el periodista Juan Andrés Guzmán, relató a Por la Mañana en Cooperativa que desde el principio tuvo la impresión que la múltiple desaparición era extraña.
Asimismo, dijo que el principal problema, que descubrió en la construcción de su reportaje para la revista Paula -que confeccionó en Santiago y también en Alto Hospicio- fue "que en Carabineros e Investigaciones estaban convencidos que las niñas habían abandonado Alto Hospicio por la pobreza del lugar".
Agregó que esta percepción se mantuvo hasta hace cuatro meses atrás, sumada a informaciones que indicaban que las niñas se fugaron de sus casas por malos tratos de sus padres. Pero una conversación con una amiga de las niñas desaparecidas le aclaró cuál era la realidad y las expectativas de la gente.
"Por la pobreza, ella me dijo que lo más probable es que, en caso de desaparecer, toda la vida habría salido en expedientes y en entrevistas como consumidora de marihuana y no la habrían buscado", señaló.
En cuanto a una llamada en medio de la investigación que recibió la abuelita de una de las jóvenes, quien se habría contactado desde Tacna, el periodista manifestó que probablemente fue una broma de mal gusto "ya que hay antecedentes que fue hecha desde un teléfono celular en Santiago por una niña entrevistada por Investigaciones que negó la autoría del hecho".
El caso se hizo conocido cuando Orlando Garay, padre de Viviana, la última de las niñas desaparecidas, empezó a buscarla y se dio cuenta que ya había cinco niñas perdidas en Alto Hospicio. A cada momento tenían que dar explicaciones que ellos no eran malos con ellas" dijo Guzmán "porque sólo querían demostrar que las adolescentes estaban perdidas, pero sentían que nadie los escuchaba".