El ex presidente de la República, Patricio Aylwin, manifestó que ante las violaciones a los derechos humanos, el Poder Judicial tuvo una actitud de condescendencia, "prefirió cerrar los ojos y eludir su responsabilidad".
En entrevista con El Diario de Cooperativa, recordó cuando en marzo de 1990 hizo presente a las autoridades del Poder Judicial que durante el periodo que se cerraba con el retorno de la democracia hubo "negligencia o una complicidad (...) en el sentido de que no había ejercido con plenitud sus atribuciones de esclarecer la verdad y hacer justicia, en la negación sistemática de tramitación de los recursos de amparo".
El entonces mandatario explicó que, si bien esto tiene una explicación formal, los tribunales pudieron hacer más.
"Frente a un recurso de amparo por la detención de una persona, si la autoridad le contesta al tribunal que no tiene información, la corte no tiene porqué aceptar eso como verdad definitiva y última. Y cuando esto era sistemático, era evidente que se estaba negando la verdad, los tribunales pudieron haber tenido actitudes más enérgicas para cumplir su tarea".
El mandatario entre 1990 y 1994 agregó que ante las violaciones a los derechos humanos, "existe una actitud ambigua de un sector de la sociedad, en el mundo que apoyó a la dictadura".
Para el militante democratacristiano, frente a los abusos cometidos en dictadura, no es razonable que "una parte tan importante caracterizada como toda la gente de la derecha que colaboró y apoyó al gobierno militar y que terminó votando por el Sí en el plebiscito (de 1988), mantenga una actitud de prácticamente negar los hechos y no haga un reconocimiento".
Aylwin afirmó que las personas que colaboraron con el gobierno de Pinochet "mantienen esta actitud y hay algunos belicosos que escriben artículos en las prensa y pretendiendo justificar esto con lo que habría ocurrido antes".
En este sentido, reconoció que en el periodo inmediatamente anterior a la dictadura y al golpe de Estado, hubo violaciones al derecho, pero nunca a la dignidad humana. "Hubo requisiciones arbitratrias, expropiaciones arbitrarias, resquicios legales para trasformar el régimen de la propiedad, pero nunca atentados contra la dignidad de las personas y los derechos de las personas", explicó.
Para el abogado estas personas que ponen de manifiesto las irregularidades previas al golpe y que insisten en que no se ha esclarecido la verdad al respecto, olvidan que "esa era una verdad que se discutía en la prensa todos los días y nadie la ignoraba. En cambio, lo que ocurrió durante la dictadura fue amparado por el miedo, el temor, el silencio. Pero hubo gente que supo, que de algún modo, legitimó esto".
Chile debe tener la conciencia tranquila
Para el ex presidente, Chile debe tener la conciencia tranquila, en el sentido de que se ha avanzado progresivamente hacia la reparación del daño provocado por la dictadura, pues "primero el Informe Rettig, que develó lo más golpeador, develó el desaparecimiento y asesinato de personas, luego la Mesa de Diálogo que creó un nuevo clima respecto de reconocimiento de la verdad, la búsqueda para esclarecer esa verdad, y la buena voluntad para lograrlo".
Afirmó que el Informe Valech y las declaraciones del general Juan Emilio Cheyre "constituyen pasos muy importantes que de alguna manera cierran el capítulo. No digo que con esto debamos conformarnos, pero como sociedad, no creo que haya ninguna en el mundo, que en materia de violaciones a los derechos humanos semejantes a los que ocurrieron en nuestro país, se haya llegado tan lejos en el esclarecimiento de la verdad y en la búsqueda de justicia".
Patricio Aylwin valoró el Informe de Prisión Política y Tortura como la continuación de un proceso que fue precedido por el Informe Rettig, donde se dio cuenta del resultado de las violaciones a los derechos humanos, y la Mesa de Diálogo, donde se generó el encuentro entre las víctimas de los abusos y personas pertenecientes a las Fuerzas Armadas.