El senador socialista Ricardo Núñez reconoció que la crisis institucional que vivió Chile durante la década de 1970 tuvo que ver con la errónea evaluación que hizo la izquierda agrupada en la Unidad Popular (UP) de la realidad del país, lo que derivó en un golpe militar que resultó "inevitable".
Durante su exposición en el seminario "Ejército y derechos humanos: compromiso para el siglo XXI", que se desarrolla en la Escuela Militar, el legislador aseguró que el respeto por los derechos fundamentales de las personas no fue aquilatado por ningún actor político de fines de la década de 1960.
"Desde nuestra perspectiva, que duda cabe, hicimos una lectura equivocada de la situación", sentenció.
Núñez agregó que "no entendimos el rol de la ideología de un sector importante de la sociedad, que no estaba en condiciones de aceptar la radicalización de la vía chilena al socialismo, que no quería seguirnos en nuestra propuesta de cambio, que deseaba seguridad por sobre el salto histórico que pretendíamos".
"La prudencia y la apertura a otras fuerzas políticas a la que llamaba Salvador Allende no fue escuchada por nosotros, el golpe de Estado se hizo, desgraciadamente, inevitable", concluyó el parlamentario por la Tercera Región.
Sin embargo, no dejó de lado su crítica a la derecha y la acusó de ser una "parte servil y dócil a una política institucional de violación a los derechos humanos".
Además de Núñez, en el seminario participan Hernán Larraín, presidente del Senado y militante de la opositora Unión Demócrata Independiente (UDI); el diputado de la Democracia Cristiana (DC) Jorge Burgos; los abogados Andrés Allamand, José Zalaquett y Miguel Luis Amunátegui, y el ministro de Justicia, Luis Bates.
En la clausura, a cargo del general Juan Emilio Cheyre, se espera que el oficial dé a conocer el nuevo código de conducta castrense, que hace hincapié en el respeto que deben tener los militares por el mundo civil y por los derechos humanos.