El director del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Mauricio Lorca, destacó la necesidad de incorporar los peligros geológicos en los planes reguladores comunales, para evitar que se construya infraestructura incompatible con la exposición del territorio a remociones en masa.
En conversación con El Diario de Cooperativa, la autoridad abordó la expansión de las ciudades hacia los cerros y explicó que las edificaciones formales deben ajustarse a las condiciones que establecen estos instrumentos de planificación territorial.
"Si en ese instrumento de planificación territorial no está incorporado adecuadamente los aspectos de peligros geológicos, efectivamente puede pasar esto", sostuvo, al ser consultado por las precauciones para construir en sectores precordilleranos.
Por ello, Lorca destacó que el servicio busca que sus estudios sean considerados al revisar las condiciones de edificación: "Lo que nosotros estamos tratando siempre es de que nuestros informes sean incorporados en las actualizaciones de los planos reguladores comunales".
Según explicó, esa información permite identificar sectores donde determinados tipos de infraestructura no deberían construirse, debido a la probabilidad de que una remoción en masa afecte a la comunidad.
El rol de las obras de mitigación
Lorca precisó que Sernageomin identifica los peligros geológicos y entrega antecedentes técnicos a las autoridades, a través del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), para apoyar la evaluación de sus posibles efectos sobre las personas y la infraestructura.
Cuando ocurre una remoción en masa, el organismo analiza sus características, actualiza la información disponible y recomienda medidas para reducir sus consecuencias. Sin embargo, el diseño de las obras no corresponde al servicio.
"La caracterización de la obra en sí no es parte de nuestro rol", aclaró. Su ejecución, agregó, puede recaer en organismos como el Ministerio de Obras Públicas, las municipalidades o el Serviu, dependiendo del lugar.
La discusión sobre estas medidas ha marcado la emergencia de San Carlos de Apoquindo, donde las mallas dinámicas previstas para septiembre aún no estaban instaladas cuando ocurrió el aluvión de octubre.
Nuevas herramientas de monitoreo
Respecto de la Región Metropolitana, el director indicó que hay quebradas con mayor susceptibilidad a remociones en masa en diez comunas, desde Colina hasta San José de Maipo.
Entre ellas, destacó Quebrada Honda, en el sector de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, como la más crítica por los tres aluviones que, según señaló, ha registrado este año.
El organismo ya había advertido en febrero sobre la posibilidad de nuevos aluviones en San Carlos de Apoquindo, mediante un informe técnico entregado a Senapred tras un episodio registrado a fines de enero.
Lorca también explicó que la cantidad de quebradas y las características del territorio dificultan instalar sensores para vigilarlas todas. Frente a ello, el servicio busca ampliar el uso de drones con sensores LiDAR y de imágenes satelitales, para observar deformaciones del terreno y detectar sectores con mayor probabilidad de remociones ante las lluvias.
Además, señaló que el organismo pretende concentrar el monitoreo en lugares con remociones en masa activas o recurrentes, para apoyar el desarrollo de sistemas de alerta temprana.