El autor murió a las 01:45 del martes (19:45 horas del lunes en Chile) en un centro asistencial de Barcelona luego de dos semanas de agonía.
Johana Skármeta, encargada de comunicaciones de la editorial Fernández de Castro, representante en Chile de Anagrama, detalló algunos pormenores sobre la situación médica del autor.
El estaba buscando un trasplante de hígado hace por lo menos un año y estaba tercero en la lista de espera en el Hospital de Barcelona. Y bueno qué paso, que no hubo un trasplante a tiempo pero también él se deterioró antes de tiempo, afirmó.
El autor, considerado uno de los escritores sudamericanos más importantes de la actualidad, pertenecía a un grupo sanguíneo poco corriente, lo que dificultó el hallazgo de un posible donante.
Bolaño pasó sus últimos días en la localidad de Blanes, en la costa mediterránea de Cataluña, hasta donde se trasladó luego de residir en Chile, México y Estados Unidos.
Su novela más ambiciosa
El literato estaba escribiendo su novela más extensa y ambiciosa, titulada "2666", tarea que había pospuesto debido a su estado de salud.
Además de esta novela, el escritor chileno también tenía iniciadas dos novelas más cortas y un libro de cuentos.
Roberto Bolaño nació en Santiago en 1953. En 1968 su familia se trasladó a México donde estudió y trabajó como articulista en diferentes medios. En 1972 regresó a su Chile, país que definitivamente se vio obligado a abandonar a raíz del golpe de Estado de 1973.
De nuevo en México, fundó, junto con un grupo de poetas mexicanos, un movimiento de vanguardia denominado el infrarrealismo y a partir de 1975 comenzó a publicar sus primeros trabajos, como la antología poética que aparece con el título "Poetas infrarrealistas mexicanos".
En 1977 decidió trasladarse a España, donde se casó con una española, Carolina López, con la que tuvo dos hijos. Desde entonces, residió en la localidad gerundense de Blanes, donde en los comienzos se vio obligado a realizar diversos trabajos eventuales, desde comerciante hasta vigilante nocturno.
Con su obra Los detectives salvajes obtuvo por unanimidad en 1999, el Premio Rómulo Gallegos, considerado el Nobel de Latinoamérica. En 2001 recibió el Premio Municipal de Literatura por su Los perros románticos.
Además de la novela, el autor incursionó en el cuento y la poesía, destacándose entre sus trabajos Llamadas telefónicas, Nocturno de Chile, La literatura nazi en América y Putas asesinas, entre otros.