Para Irma Palma es esencial que los jóvenes sean considerados sujetos de derecho y actores de una materia que los afecta directamente. En tal sentido, dijo que debe producirse una apertura hacia las asociaciones de estudiantes y las redes juveniles poblacionales "sentados a la misma mesa para discutir y debatir estos temas" y agregó que el tema de la sexualidad debe ser tratada de manera multisectorial.
Desde un punto de vista crítico, advirtió que la sociedad chilena tiene una aproximación contradictoria en el tema de la sexualidad "porque hay fundamentalismos que tratan de imponer sus términos" y que dijo provienen desde grupos que se basan en una defensa a ultranza de esta temática. Lo ideal, según la especialista es el respeto de todas las visiones diferentes.
El doctor Ramiro Molina valoró que todos los programas en sexualidad ofrecen distintas alternativas para actores e ideologías diferentes "pero con un elemento común basado en la educación escolar y en la capacitación de profesores, que le imprimen gran importancia a la comunidad educativa en que se incluye la familia, profesores, alumnos y administrativos".
Sin embargo, la sicóloga Paula Lukorini, del COES (Centro de Orientación y Educación para la Sexualidad) afirmó que los planes de educación sexual carecen de ámbitos como el espiritual y valórico "y que sólo apuntarían al desarrollo de la parte física, a través de la entrega de anticonceptivos o de la información de los métodos anticonceptivos existentes".
No obstante, Molina desestimó estas apreciaciones señalando que en los programas existe un tratamiento desde variados enfoques, que incluyen elementos no biológicos de la sexualidad "que ocupen el 80 por ciento del currículum escolar", calificando a los contrarios de estas iniciativas como personas que aún tienen prejuicios que no les permiten mirar el tema desde una ventana más amplia.
Encuesta del Injuv
Los especialistas comentaron además los resultados de la Tercera Encuesta del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv), que entre sus resultados arrojó que la mayoría de los jóvenes consultados conoce los métodos anticonceptivos, pero que en su mayor parte no los utilizan.
De acuerdo a la sicóloga Irma Palma es preocupante el desfase entre la información y el uso de tecnología anticonceptiva, aunque admitió que "hay un cambio notable en el comportamiento de las personas, ya que por ejemplo, en 1990 se importaban un millón de condones, cifra que aumentó a 12,5 millones este año". Su colega Paula Lukorini agregó que en vez de información, los jóvenes requieren un mayor conocimiento para que asuman la responsabilidad en el ámbito de la sexualidad.
Irma Palma agregó que con relación a los métodos anticonceptivos se debe vincular a las relaciones interpersonales y también a la promoción de los derechos de hombres y mujeres, y puso como ejemplo las diferencias de acceso a la medicina reproductiva y a medicamentos entre una adolescente de Las Condes y otra de La Pintana. Enfatizó que el Estado tiene que encargarse de promover una mejor calidad de vida en técnicas anticonceptivas en estratos populares.
Lukorini destacó el rol de la familia como fundamental para la educación sexual de sus hijos "no obstante los vínculos no son tan estrechos, con quiebres importantes, con padres ausentes y otros que crían solos a sus hijos", acentuando la recuperación de la unión entre los integrantes de la familia "con la importancia de que los colegios cuenten con profesores y monitores, que realmente sepan de lo que están hablando".
En tanto, el doctor Ramiro Molina estima que todos somos responsables de informar acerca de este tema "en particular los medios de comunicación, que son traductores de los programas hacia la comunidad". Enfatizó que los alumnos de establecimientos educacionales que tienen cursos de educación sexual "retrasan el inicio de la vida sexual y aquellos que deciden continuar con vida sexual, usan más métodos anticonceptivos".
"Esos elementos han sido medidos a través de una evaluación de impacto del plan "Adolescencia: tiempo de decisiones" que ya está publicada y que además permitió corroborar que hubo una disminución de los embarazos y también de los abortos en las jóvenes", dijo y criticó que los ejecutores de algunas instituciones como la Unesco "se rigen sólo por datos estadísticos y no leen investigaciones nacionales o universitarias para hacer su aplicación".
Recordó que el resultado del estudio del Injuv no fue inesperado "porque conocer los métodos anticonceptivos no significa que se usen". Agregó que, incluso, una encuesta aplicada en alumnos de buenos ingresos de primeros años de carreras de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile "de cada 10 con vida sexual activa, sólo 4 usaban anticonceptivos".