El Gobierno chileno afirmó que no tuvo interés en repatriar los once cuerpos momificados que supuestamente pertenecían a soldados que participaron en la Guerra del Pacífico porque existían dudas fundadas de que efectivamente fueran ex militares de nuestro país.
De acuerdo con la información entregada por el diario suizo Tribune de Genève, el propietario de los cuerpos era un coleccionista de Ginebra y ante el desinterés del Gobierno chileno fueron enterrados en un cementerio Saint George de esa ciudad junto a un supuesto soldado peruano.
El ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, dijo que el Ejecutivo hizo lo que debía: "Enviamos expertos del Consejo de Monumentos Nacionales y de universidades, quienes revisaron esto y la conclusión del informe es que corresponde a cuerpos que habían sido vestidos como soldados, que había sido adulterado su contexto e incluso los cadáveres mismos para que aparecieran como muertos en una batalla. No había forma de comprobarlo".
El conservador del Museo de Etnografía de Ginebra, Steve Bourget, explicó que "se procedió al entierro de doce cadáveres. Son cuerpos humanos que están en descomposición que fueron llevados a Suiza hace algún tiempo de manera ilegal, fueron expuestos en un museo privado y después de un proceso de repatriación las autoridades chilenas y peruanas decidieron que los enterráramos acá, en Suiza".
Mauricio Pelayo, investigador histórico especializado en la Guerra del Pacífico mostró su preocupación porque "según la nota que salió en Suiza serían soldados de la Guerra del Pacífico y si es así es grave. Si la Cancillería realmente hizo los estudios y certificó que no son soldados de la Guerra del Pacífico debería aclararlo el mismo periodismo suizo. Pero si existe la posibilidad de que sean soldados de la Guerra del Pacífico deberían ser traídos al país".