Vicario para la Educación dijo que la pobreza es principal causa de violencia juvenil
Según el sacerdote, la "mano dura" no es suficiente para frenar los enfrentamientos entre adolescentes, sino mostrar autoridad y enseñar a convivir en el diálogo.
Según el sacerdote, la "mano dura" no es suficiente para frenar los enfrentamientos entre adolescentes, sino mostrar autoridad y enseñar a convivir en el diálogo.
El vicario para la Educación de la Iglesia de Santiago, Juan Díaz, señaló la única manera de acabar con la violencia que sufren y portagonizan los jóvenes del país, es derrotando a la pobreza. "Lo terrible de la pobreza no es sólo que una persona no pueda comer o tener un techo, es que lleva a situaciones tan duras como vivir siempre una situación de incomodidad y frustración, que uno trata de suplir violentando a otro, agrediendo a otro", dijo el religioso.
En entrevista con El Diario de Cooperativa, el sacerdote, señaló que muchas veces la intoleracia a la frustración es transmitida por los adultos. Además, "los niños están instalados frente al televisor viendo como se matan en Irak o en Palestina, o como se invade un país" argumentó, lo que sin duda, va recreando una figura de violencia.
Para la Iglesia, y en particular, para la Vicaría para la Educación, los temas de violencia resultan altamente preocupantes, destacó el religioso. A juicio de la institución, los niños y los jóvenes deberían vivir una vida tranquila y en paz, conociendo sus talentos.
Según Juan Díaz, la "mano dura" es insufiente y lo que debe mostrarse es autoridad y reglas claras. "Evidentemente que si alguien se sale (de las reglas), tiene que pagar y no digo que haya que imputar a niños de cinco o seis años. (Los niños) tienen que saber que hay reglas, no creo tanto que deba haber más castigo. Hay que dialogar y enseñar a dialogar".
La Vicaría para la Educación está a cargo de un colegio en la población La Legua, en San Joaquín. Según el sacerdote, a esta asisten hijos de padres que pertenecen a bandas rivales de narcotraficantes, a los cuales se les educa en el diálogo. "Yo creo mucho más en el acompañamiento, en ir superando en solidaridad. Si pongo a esos niños a ayudar a una persona que está más necesitada que ellos, como levantar una mediagua, voy a unirlos. Creo mucho más en esas herramientas", concluyó el vicario.