En una resolución de 11 páginas, el juez Sergio Muñoz, quien investiga el denominado caso Spiniak, amplió los sometimientos a proceso de los involucrados en la red pederasta, al comprobar la existencia de una asociación ilícita destinada a abusar sexualmente de menores de edad en riesgo social.
El magistrado describe algunas de la situaciones que lo llevaron a establecer el delito. A su juicio, la organización estaba "predispuesta para la satisfacción sexual de los deseos de Spiniak" y que operaba desde 1998.
El dictamen agregó un nuevo encausamiento, contra Wilfredo Walter Villarroel, lo que suma un total de 12 involucrados en la asociación ilícita.
Muñoz determinó que Claudio Spiniak, Milton Rodríguez y Miguel Quiroga constituían la jefatura de la organización, en tanto, la segunda línea de mando estaba conformada por:
Exequiel Martínez.
Wilfredo Villarroel.
Pablo Abasolo.
Julio López.
Héctor Torres.
Miguel Carvajal.
Patricio Egaña.
Finalmente, el ministro en visita consideró que Patricio Allende y Alejandro Espinoza eran los proveedores de los menores abusados en las diversas casas que el empresario arrendó para estos fines. En el caso de Allende, se mantendrá en libertad provisional, como lo determinó anteriormente la Novena Sala de la Corte de Apelaciones.
"La estructura se implementa tanto por tratar de obtener mayor privacidad en los encuentros, fiestas, carretes, como por el hecho de que las actividades empresariales del jefe le impedían dedicarse a buscar jóvenes que participaran en ellos, circunstancias que crean una sujeción recíproca de todos los partícipes, pues de esta manera el jefe obtiene satisfacción sexual y las demás personas retribución económica y la posibilidad de consumir droga que no está entre sus posibilidades adquirir", reseña el fallo del juez Muñoz.
El ministro en visita asegura en su fallo que Spiniak "determina labores específicas para administrar los recursos financieros" que permiten la operación de la red, retibuciones monetarias que alcanzaron los 400 millones de pesos en 15 años.
Además, señala que el empresario se asoció para la explotación de un gimnasio, para procurar una fachada de legalidad, que encubriera sus actividades ilícitas.
En la descripción que Muñoz hace de las fiestas de Spiniak, el juez establece que hay encuentros privados, con un grupo cercano y un tercer tipo, donde asiste una mayor cantidad de gente y en los que se materializan actos de sadomasoquismo, sexo oral, penetración anal y coprofagia, entre otros.