En entrevista con El Diario de Cooperativa, el ministro de Justicia, Jaime Gajardo, abordó este lunes la compleja situación que atraviesa el sistema penitenciario chileno tras conocerse ocho liberaciones erróneas de reos en los últimos siete meses y diversos casos de corrupción interna en Gendarmería.
Pese a la gravedad de los datos, el secretario de Estado rehusó catalogar el escenario como una "crisis".
"En las palabras en esto hay que ser muy cuidadosos. Lo que yo diría es que tenemos múltiples desafíos, tenemos una situación compleja en el sistema penitenciario y estamos en un punto de inflexión", dijo Gajardo.
Según el ministro, la complejidad no es exclusiva de Chile, sino un fenómeno global donde los sistemas penitenciarios están en "permanente tensión", especialmente en América Latina, debido al fortalecimiento del crimen organizado transnacional dentro de los recintos penales.
Respecto a las liberaciones indebidas, el titular de Justicia advirtió que "no es que antes nunca haya ocurrido: "De hecho, yo tengo las estadísticas de las libertades mal otorgadas y lamentablemente este es un problema que tiene Gendarmería", señaló.
"No podemos descartar ninguna hipótesis en estos casos, ninguna. Debe ser el Ministerio Público el que determine si hay o no hay dolo, si hay o no hay corrupción o si es negligencia inexcusable", afirmó Gajardo, que defendió el uso de la palabra "sabotaje" que tanto malestar generó en las asociaciones gremiales, que han solicitado su renuncia, y en el Presidente electo, José Antonio Kast, quien aseguró que "nunca hay que hablar mal" de las instituciones.
"Lamentablemente, nosotros no realizamos nuestro trabajo para complacer a ciertas personas. Lo que tenemos que hacer es ver qué es lo que necesita la institución", retrucó el ministro.
E insistió: "No se trata de que uno hable mal de una institución o no. Lo que uno tiene que hacer es enfrentar los problemas que tiene la institución, y cuando nosotros decimos 'hay que proteger la institución de los fenómenos que han ocurrido en otros lugares de América Latina', precisamente (se debe a que) a través de la corrupción se han cooptado las instituciones como Gendarmería para que pueda operar el crimen organizado".
Reforma "por el interés nacional"
En este contexto, Gajardo defendió la reforma constitucional que busca integrar a Gendarmería dentro de las Fuerzas de Orden y Seguridad, convirtiéndola en una "policía penitenciaria".
Esta medida implicaría el fin de las asociaciones gremiales dentro de la institución; una propuesta que ha sido rechazada tajantemente por los sindicatos actuales.
"Esta es una reforma que se hace por el bien del país. Cuando usted tiene el contexto en el que nos encontramos y queremos blindar nuestras instituciones para enfrentar el crimen organizado, esto se hace por el interés nacional", argumentó.
Finalmente, el ministro reconoció que, debido al estrecho margen del calendario legislativo —con solo 10 días de tiempo parlamentario restante—, es probable que la reforma no alcance a ser ley antes del cambio de mando el 11 de marzo.
No obstante, destacó que el proyecto quedará "muy avanzado" en la Comisión de Constitución del Senado, dejando la posta a la próxima administración para concretar lo que considera un cambio indispensable para la seguridad pública de Chile.