Entre "munición política" y fracturas en la derecha: el debate por la acusación a Grau

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Autor: Redacción Cooperativa

El eventual rechazo de algunos diputados de Chile Vamos al libelo impulsado por republicanos y libertarios evidenció nuevas tensiones opositoras.

En El Primer Café, especialistas apuntaron a la falta de sustento jurídico del libelo y a las tensiones que ha provocado dentro del oficialismo.

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Este martes, la Cámara de Diputados votará en Sala la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, presentada por las bancadas republicana y libertaria que apelan a graves irregularidades en la gestión fiscal durante el Gobierno del expresidente Gabriel Boric.

Sin embargo, el debate ha estado centrado nuevamente en la utilización política de las acusaciones constitucionales, por lo que parlamentarios han promovido subir el quórum de las firmas requeridas para su presentación, mientras desde Chile Vamos hay descuelgues como el del diputado Diego Schalper (RN), quien adelantó que rechazará el libelo.

Luis Ruz, vicepresidente de la DC; Claudio Arqueros, director de formación de la Fundación Jaime Guzmán; Juan José Obach, investigador senior de Horizontal (vinculado con Evópoli) y Ricardo Solari,  presidente del directorio del Instituto Igualdad (vinculado al Partido Socialista) debatieron en El Primer Café sobre la polémica.

Sin esqueleto jurídico

Para Luis Ruz, "esta acusación constitucional se entiende meramente desde lo político, puro y duro, pero adolece de un esqueleto jurídico firme", sostuvo, añadiendo que la defensa del exministro, encabezada por el abogado Patricio Zapata, habría demostrado que "no se acredita efectivamente la vulneración que justifica tal sanción. Sólo se entiende para un efecto político".

"¿A quién le sirve esto? -preguntó-. Más allá de dar un golpe simbólico a la herencia económica del gobierno del presidente Boric, tiene cuestiones negativas: el desgaste institucional que conlleva ocupar todo el mecanismo y el tiempo".

Además, dijo, "ya se asienta la convicción de que la acusación constitucional, como herramienta de última ratio, termina por transformarse más bien en munición de trinchera de lado y lado".

"Para el gobierno esto puede transformarse en una bala que salga por la culata; si esto termina siendo un fracaso en el Senado, obviamente la coalición de gobierno se habrá mostrado dividida en una cuestión oficiosa y que aleja las conversaciones de la mega reforma que están empujando", añadió.

Tensiones en la derecha

El analista Juan José Obach consideró, por su parte, que "no podemos estar tranquilos, es un acuerdo que a primera vista parece frágil".

"Yo comparto que sistemáticamente se ha usado esta herramienta como munición política y eso no le hace bien al país. El mismo director de Presupuesto mencionó que las causas de estas diferencias en la proyección de deuda no están claras todavía, entonces me parece una pésima jugada estratégica. Es muy similar a lo que pasó con Venezuela", comentó.

Respecto a la postura de algunos parlamentarios de Chile Vamos de rechazar el libelo, Obach afirmó que "cuando estás en un cargo de responsabilidad política y sientes que hay ciertos límites institucionales que afectan la gobernabilidad, creo que es perfectamente razonable y responsable plantear que no estás de acuerdo con una iniciativa empujada por el ala de Republicanos y de la derecha más extrema".

¿Con conocimiento del Presidente Kast?

Ricardo Solari puso el foco en otra interrogante: el grado de involucramiento del entorno presidencial. "El punto a dilucidar aquí -dijo- es cuán involucrado está el entorno del Presidente, porque me parece muy raro que el Partido Republicano haga algo tan fuerte como presentar una acusación constitucional sin que el Presidente haya dado su consentimiento".

"Me parece un problema de conducción bastante severo. Es una manera muy extraña de hacer política", añadió.

Un problema de cultura política

Claudio Arqueros dijo que "aquí tenemos un tema de responsabilidad política" porque "lo que estamos viendo es que defendemos políticamente del lado de la izquierda al exministro, y de otro lado la derecha hace hincapié en los errores. Pero la respuesta no se resuelve con acusaciones constitucionales de las que hemos abusado".

"Tenemos un problema de cultura política. Lo que está haciendo hoy el mundo Republicano es sacar al pizarrón al gobierno, pero también a Chile Vamos", añadió Arqueros quien agregó que "veo a una RN tratando de diferenciarse del resto de Chile Vamos, de la UDI y mucho más del mundo libertario y republicano".

En ese sentido, agreó, "el desafío para la UDI es tener claridad respecto de qué es lo que los une y qué los diferencia de este nuevo fenómeno de derecha".

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