La exministra Carolina Tohá conversó con Cooperativa a propósito de su libro "La política se metió conmigo", de conversaciones con el periodista Daniel Hopenhayn, en el que repasa su vida política y personal y revela una experiencia de abuso sexual que sufrió siendo preadolescente durante su exilio en México.
En entrevista con Lo que Queda del Día, explicó que tuvo dudas sobre la conveniencia de incluir dicha historia, pero no se arrepiente de haberlo hecho, ya que "puede servirles a otras personas" y abre paso a una discusión sobre las circunstancias en las que se dan este tipo de sucesos.
Requerida por una reflexión a la luz de su experiencia y de la crisis que le tocó enfrentar en octubre de 2024, cuando estalló el caso Monsalve, la extimonel PPD señaló que "uno no puede asumir porque conoce a alguien y le tiene aprecio, lo respeta, lo considera una persona correcta, que eso excluya que (ésta) haya tenido una conducta inadecuada o cometido incluso un delito".
"Cuando uno conoce a alguien y tiene una buena impresión, tiende a pensar que es imposible que haga ciertas cosas. Pero, al menos en materia de abuso sexual, a mí la vida me ha enseñado que es casi imposible predecir quién es un abusador y quién no. Muchos abusadores tienen el aspecto de personas muy respetables, muy correctas, muy respetuosas, muy cariñosas en el buen sentido —no en un sentido obsceno de la palabra—, y de repente, cuando se descubre que han estado involucrados en hechos de este tipo, una y otra vez nos sorprendemos y decimos: '¿Pero cómo? No parecía, ¿quién lo hubiera dicho?'... Bueno, asumamos que no podemos anticipar quién es y quién no es un abusador, y que por esa razón, siempre hay que tomar en serio las denuncias, porque nuestra intuición en esto no sirve de mucho", explicó.