Microorganismos chilenos a la Estación Espacial: El proyecto de la NASA en la Antártica
Científicos recolectan extremófilos en el desierto frío chileno para estudiar la posible vida en las lunas de Júpiter y Saturno.
Científicos recolectan extremófilos en el desierto frío chileno para estudiar la posible vida en las lunas de Júpiter y Saturno.
La Antártica no solo es un laboratorio natural para entender la Tierra, sino también una ventana al espacio exterior. En el marco de la misión científica anual apoyada por el Instituto Antártico Chileno, un proyecto destaca por su ambición: el estudio de microorganismos extremófilos que serán trasladados a la Estación Espacial Internacional (EEI).
El proyecto es liderado por la científica chilena Jenny Blamey, de la Fundación Biociencia, en colaboración directa con la NASA. El objetivo es recolectar organismos capaces de sobrevivir en condiciones que serían mortales para casi cualquier otra forma de vida.
Blamey explicó a Radio Cooperativa las razones por las cuales el continente blanco es el lugar ideal para esta investigación espacial: "El continente antártico se considera un desierto frío. Es muy seco, cuando está congelado todo es seco. Se considera también un análogo de las lunas frías de nuestro sistema solar, de las lunas frías de Saturno y Júpiter".
La resistencia de estos microorganismos es la clave para entender si la vida podría existir en otros rincones de nuestro sistema solar. Según señaló la experta, las condiciones en las que trabajan son extremas, con "temperaturas de congelación que pueden llegar aquí en la Antártica a más bajas de -45 grados Celsius".
Debido a estas similitudes ambientales, la NASA utiliza el territorio chileno como un modelo predictivo. "Es uno de los modelos que nosotros usamos desde la NASA y de la oficina aeroespacial para estudiar microorganismos que podrían estar habitando probablemente alguno de estos ambientes que no conocemos", concluyó Blamey.
Esta investigación se suma a las decenas de proyectos que cada año posicionan a Chile como un actor relevante en la ciencia antártica mundial, con aplicaciones que van desde la biotecnología hasta la astrobiología.