Promoción 1972 de liceo talquino recibió este sábado su licenciatura media
Los estudiantes habían sido castigados por su indisciplina.
Entre los afectados se encontraba el subdirector nacional de la PDI.
Los estudiantes habían sido castigados por su indisciplina.
Entre los afectados se encontraba el subdirector nacional de la PDI.
Recién este sábado, y a 36 años de su egreso, el cuarto año C de la generación 1972 del Liceo de Hombres de Talca, hoy Liceo "Abate Molina", recibió su licenciatura de enseñanza media.
La entrega, que en su momento se suspendió como castigo por la indisciplina de los alumnos, se realizó esta mañana en una emotiva ceremonia debida a las gestiones del subdirector de la Policía de Investigaciones, Oscar Gutiérrez Cáceres, uno de los afectados, y quien se dio a la tarea de ubicar a sus 39 ex compañeros, logrando este sábado la asistencia de 24.
Uno de ellos fue Hernán Pereira, quien actualmente se desempeña en Suecia como productor de Radio Iberoamericana de Estocolmo, y asimiló su situación a la de un padre y un hijo donde el segundo "no está reconocido", pese al cariño mutuo que ambos se reconocen.
"Nosotros no hemos cerrado un círculo. 36 años después, hoy día recién, concluimos una etapa con esta entrega de licenciatura. Alguien dirá que es un papel que no tiene mayor trascendencia, que no sirve de nada, pero creo que en cuatro años nosotros lo ganamos, y es nuestro. Nos pertenece aunque estuviera aquí y no hubiéramos podido recuperarlo" hasta ahora, dijo emocionado el ex estudiante.
"Yo vengo con mi esposa, con mis hijos. Es un hecho que lo tomamos con humor, pero también con la seriedad que la ceremonia significa para nosotros", dijo otro de los compañeros de generación.
Satisfecho del resultado de su gestión y de haber, por fin cerrado esa historia, el subdirector de la PDI reveló las causas que determinaron dejar truncado por tanto tiempo el fin de su vida escolar.
"Como todos los jóvenes, éramos traviesos, y a lo mejor nos excedíamos en nuestras travesuras, en el desorden, la indisciplina, y por lo tanto el Liceo optó por castigarnos de esa manera, al suspendernos nuestra licenciatura. Sólo nos entregaron un papel muy rudimentario -de roneo, escrito a mano- con un timbre que certificaba que nosotros habíamos aprobado satisfactoriamente el Cuarto Año Medio. Eso fue todo y nos despacharon", recordó Oscar Gutiérrez.