La autoridad sanitaria de la Octava Región ordenó el decomiso y destrucción de 1.500.000 tarros de jurel en mal estado de la marca "El Pescador" que fueron retirados en mayo de distintos negocios en tres regiones del país.
La medida se resolvió luego que la empresa dueña de las latas se negara a concretar tal medida.
La secretaria regional ministerial (seremi) de Salud, Marta Berner confirmó el traslado de las deterioradas latas desde una bodega en calle Manuel Rodríguez hasta el relleno sanitario de Copiulemu, lugar donde será destruidas, por constituir un peligro sanitario.
"A medida que van aumentando las temperaturas el estado de destrucción en que están los tarros va a generar malos olores y además se perfila como un foco importante de atracción de roedores o moscas".
Las latas fueron afectadas por un incendio el 2001 en Coronel, y posteriormente fueron reetiquetadas y vendidas en el comercio.
El 5 de mayo de 2005, la secretaría regional ministerial de Salud del Biobío alertó sobre la venta ilegal de tarros de jurel en mal estado, producto del incendio a que estuvieron expuestos en diciembre de 2001, en una bodega de Coronal.
Luego del siniestro, las conservas fueron habilitadas para su comercialización para la alimentación de animales. Sin embargo, las latas -identificadas con la serie MP- llegaron al mercado para consumo humano.