El jefe de Procuración de Organos de la Corporación del Trasplante, José Luis Rojas, consideró que el corazón artificial con que cuenta el Hospital de la Universidad Católica es visto por la gente como una solución inmediata para los casos de insuficiencia cardíaca que necesitan un nuevo órgano, lo que -sentenció- está lejos de ser cierto. El médico enfatizó que este dispositivo es útil sólo bajo una serie de condiciones.
En conversación con El Diario de Cooperativa, Rojas expresó que el corazón artificial "no es la panacea", pues "las estadísticas muestran que a lo más, le vas a dar una extensión del tiempo (de vida) de más o menos 10 días, siempre y cuando no falle alguno de los otros órganos, como por ejemplo el hígado", caso en que no se podría realizar la intervención.
Por ello, respaldó la determinación del equipo médico que atiende al comerciante Benjamín Galván, en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, que consideró que el paciente no estaba en condiciones para utilizar el órgano artificial, que fue ofrecido por la Universidad Católica.
Además, subrayó que también la determinación pasó "por la decisión familiar" y la confianza que el mismo paciente y sus cercanos tienen en el equipo médico que lo atiende.
El profesional detalló las complicaciones que se viven en el caso de ser necesario un trasplante cardíaco, pues al poner a una persona en la lista de urgencia nacional, se busca que "en la primera semana uno ya haya conseguido un donante, ya a partir de la segunda semana, que es lo que está viviendo Benjamín en este momento, las opciones de encontrarse en buenas condiciones para recibir un trasplante van disminuyendo día a día, y aumentan las posibilidades que él, lamentablemente, o fallezca o en el momento que encontremos el donante no esté en condiciones de trasplantarse".
El doctor Rojas explicó que conseguir un corazón adecuado depende de varios factores, como el nivel de emergencias que atienden las unidades de cuidados intensivos (UCI), que no siempre tienen la posibilidad de analizar con suficiente tiempo si un paciente crítico puede ser candidato a donante.
Además, lamentó que en Chile "no hay una política de procuramiento asegurada a nivel estatal, gubernamental, o como política de Estado. Los donantes finalmente, pasan a depender de la buena voluntad de la gente que trabaja en los diferentes hospitales, porque no es una prioridad en ninguno de los centros, tanto públicos como privados".
Rojas concluyó que aunque el tema está presente en los medios de comunicación cada vez que hay una urgencia, "no hemos aumentado en forma ostensible para nada el número de donantes".