Una de las primeras parejas gay que contrajo matrimonio en Ontario luego que este tipo de uniones fueran legalizadas en Canadá interpuso un requerimiento para lo que se supone es el primer divorcio entre una pareja del mismo sexo en el país norteamericano.
Las mujeres, identificadas sólo con las iniciales M.M. y J.H., se casaron el 18 de junio de 2003, una semana después que la provincia de Ontario legalizó este tipo de uniones y se separó cinco días después, según reportó el diario Toronto Star.
El secreto en que se ha guardado la identidad de las involucradas impedirá saber si las protagonistas de este aso son Lina Soto y Paulina Acevedo, dos chilenas que convivían en la ciudad canadiense y que estuvieron entre las primeras parejas que pidieron sus licencias de matrimonio en Toronto.
"Queremos estabilidad. Queremos ser respetadas como pareja", expresó Soto, una corredora de propiedades de 42 años, al Toronto Star en junio de 2003.
Con Acevedo, una matrona de 37 años, llevaban juntas tres años al momento de solicitar la licencia, pero se conocían desde su juventud en Chile. "No puedo ir a la casa de mi madre con ella", indicó Acevedo al periódico de la capital de Ontario.
El único dato conocido de la pareja que intenta terminar su vínculo lo entregó la abogada Julie Hannaford, quien representa a J.H., e indicó que al momento del matrimonio llevaban cinco años de relación, lo que descarta a Soto y Acevedo.
"Este es el primer caso de divorcio entre personas del mismo sexo en Canadá, según tenemos conocimiento", indicó Martha McCarthy, una abogado de Toronto, en la petición de divorcio presentada a nombre de M.M.
Las complicaciones legales del divorcio gay
La petición, que ingresó a la Corte Superior de Justicia en junio, promete agregar una nueva dimensión al complicado debate legal sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, que será discutido en una audiencia en el máximo tribunal durante el otoño canadiense.
Mientras las cortes de tres provincias y el Yukon (división administrativa de Alask) decretaron que la libertad de los homosexuales para contraer matrimonio está garantizada en la Carta de Derechos, La Ley de Divorcio no ha sido reformada para que sea aplicada a los cónyuges del mismo sexo.
Sin embargo, M.M. y J.H. desean disfrutar de los mismos derechos que el divorcio le da a las demás parejas.
Afirmaron que los matrimonios gay "tienen derecho a un igualitario respeto, reconocimiento y beneficio de la ley, incluyendo todos los derechos y obligaciones de la ley de familia que están garantizados para las parejas heterosexuales", afirmó M.M. en documentos presentados ante la corte.
Los abogados del Gobierno federal pidieron a la corte que aplace el caso hasta que la Corte Suprema decida sobre la constitucionalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero la jueza Ruth Mesbur fijó un estricto calendario y fijó para el 13 de septiembre la decisión sobre el divorcio.
Como justificación para el divorcio M.M. citó la inexistencia de posibilidades de reconciliación y la separación, cuyo acuerdo la pareja firmó el 30 de abril.
Además, Mesbur impuso una prohibición a la publicación de las identidades de M.M. y J.H., y ordenó que no se realice ninguna referencia a sus nombres, edades, ocupaciones, direcciones u otras características que puedan llevar a su identificación.
"Hay un cierto estigma asociado con ser... la primera pareja gay o lesbiana en divorciarse", indican los documentos, que resaltan que el caso "probablemente encenderá próximos debates públicos". (Agencias)