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Cirugía contra rubor facial mejora la calidad de vida de pacientes

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Autor: Cooperativa.cl

La simpatectomía por videotoracoscopía secciona el ganglio simpático torácico.

Libro "Blushing: Cuando Sonrojarse Duele" entrega testimonios de pacientes.

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Según Charles Darwin, sonrojarse es la más humana de todas las expresiones. En efecto, ruborizarse en ciertas situaciones es no sólo apropiado sino esperable. Así, para el que está avergonzado o nervioso, ponerse rojo es una experiencia común y tolerable.

Pero para aquellos que enrojecen frente al más mínimo estímulo, sin motivo, o muy a menudo, la experiencia puede generar enorme sufrimiento síquico e interferir con el desenvolvimiento individual, la vida sentimental o las relaciones interpersonales.

"Blushing: Cuando Sonrojarse Duele" es un libro escrito por el siquiatra y académico de la Universidad de Chile, Enrique Jadresic, que explica a través de testimonios esta patología y los diversos tratamientos para curarla.

"Ponerse colorado es una emoción secundaria y se presenta cuando hay vergüenza o uno ha cometido algo inapropiado. Es un fenómeno automático, instintivo y que no se controla. Pero hay otros que se sonrojan por problemas inexistentes. Primero se sonrojan y después se avergüenzan. Esto es un fenómeno biológico con consecuencias sicológicas", explicó a Una Nueva Mañana el experto.

"El rubor patológico es más bien una sensibilidad extrema del sistema nervioso autónomo del sistema simpático que genera el rubor", agregó.

 

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Otros de los tratamientos son fármacos y terapia sicológica.

TratamientosPara tratar este "tormento" hay tres caminos: usar fármacos, emplear sicoterapia cognitivo-conductual o una cirugía denominada simpatectomía por videotoracoscopía, que está indicada para los casos más graves.

A esta última se sometió el mismo doctor Jadresic y es la que da origen al libro que recoge sus experiencias personales y también las de más de 200 pacientes que evaluó durante dos años.

En esta intervención, la misma que se lleva a cabo para solucionar el problema de hiperdrosis o de sudoración excesiva, los cirujanos realizan una pequeña incisión en cada axila del paciente para introducir un endoscopio y seccionar el ganglio simpático torácico, que es el que genera el enrojecimiento de la cara y el cuello.

Según el médico, de los 150 pacientes que se han operado y el índice de satisfacción es del 90 por ciento.

Algunos de los pacientes tras la cirugía afirmaron que les cambió la vida: "Puedo pararme frente a otras personas y no me pongo tan colorada, siento que ya no paso por eso momentos en que sudaba y me tiritaban las manos".

Para otra paciente, la intervención da "una tranquilidad, una paz interior, eso es lo que siento que me cambio, ya no tengo que estar escondiéndome y participo de todas la reuniones. Nunca más volví a sonrojarme después de operarme".

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