Fuerza Aérea de Brasil podrá derribar aviones sospechosos de narcotráfico
Nueva ley busca, según Brasilia, frenar "el incremento del tráfico de drogas desde países vecinos", algo que organismos de DD.HH. ven con recelo.
Nueva ley busca, según Brasilia, frenar "el incremento del tráfico de drogas desde países vecinos", algo que organismos de DD.HH. ven con recelo.
Este domingo entró en vigencia un ley que autoriza a la Fuerza Aérea de Brasil a derribar aviones sospechosos transportar drogas y que violen el espacio aéreo del país, una medida que en América Latina sólo aplicaba Colombia.
Según el Gobierno de Brasilia, la legislación es necesaria para detener "el incremento del tráfico de drogas desde países vecinos", facilitado por los innumerables aviones no identificados que cada año ingresan a la nación.
El ministro de Defensa, José Viegas, afirmó que los pilotos y pasajeros de aeronaves ligeras ya han sido adecuadamente advertidos, y que además, la Fuerza Aérea será sometida a un estricto proceso de regulación antes de proceder al derribo de un avión.
El reglamento establece que cuando se detecte uno de estos casos, un piloto militar despegará desde la base más cercana, intentará entrar en comunicación por radio y señales visuales con el piloto del avión no identificado y tratará de forzar un cambio de ruta.
En caso de que no haya respuesta, se harán disparos de advertencia, y por último, previa autorización del comando de la aeronáutica, se realizarán disparos directos.
Sin embargo, activistas de los derechos humanos cuestionaron la ley y creen que puede llegar a violar la Constitución.
"Estamos preocupados por la posibilidad de que un programa antinarcóticos aéreo pueda violar las normas internacionales sobre el uso intencional de fuerza letal", señaló Reed Brodey, consejero del grupo Human Rights Watch (HRW), con sede en Estados Unidos.
Brodey recordó que "el uso de la fuerza debe aplicarse sólo como autodefensa contra una amenaza de muerte inminente o lesiones serias".
Brasil es considerado como un punto de tránsito importante para la cocaína procedente de Bolivia, Colombia y Perú. (Agencias)