El Gobierno dijo que Chile "continuará dialogando constructivamente" con Estados Unidos, tras conocerse una iniciativa de Washington de imponer aranceles a decenas de países por no haber adoptado medidas suficientes contra el trabajo forzoso.
"Chile continuará dialogando con las autoridades estadounidenses para resguardar nuestros intereses y del sector exportador nacional, promoviendo soluciones que contribuyan al fortalecimiento de una relación comercial de beneficio mutuo", dijo el canciller Francisco Pérez Mackenna.
Tras una investigación, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (Uster, por sus siglas en inglés) recomendó el martes aplicar gravámenes de 10 por ciento a las importaciones de 14 socios, entre ellos la Unión Europea, Taiwán, México y Canadá, y de 12,5 por ciento a otros 46 países, entre ellos China, Japón, Suiza, Brasil y Chile.
Los nuevos gravámenes a 60 economías se aplicarían conforme a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, "relacionados con la omisión de imponer y hacer cumplir de manera efectiva una prohibición a la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso".
"La falta de acción por parte de nuestros socios comerciales más importantes para abordar la importación de productos elaborados con trabajo forzoso es inaceptable", señaló en un comunicado el representante comercial de EEUU, Jamieson Greer.
"Los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir a nivel mundial en condiciones desiguales", alegó el líder de la Uster, que estará recibiendo comentarios de respuesta a su iniciativa hasta el 6 de julio, para luego organizar audiencias públicas y tomar una decisión definitiva.
"Algunos socios comerciales han adoptado medidas iniciales para prevenir la importación de productos provenientes del trabajo forzoso. (...) Sin embargo, cada uno de nuestros socios comerciales debe hacer más para garantizar que el comercio no fomente ni arraigue perversamente el trabajo forzoso a nivel mundial", enfatizó Greer.
Pérez Mackenna destaca "muy buenas relaciones" con EE.UU.
Los productos chilenos ya tienen un arancel temporal de 10 por ciento impuesto por Trump después de que el Tribunal Supremo invalidara, en febrero, gran parte del esquema anunciado el año pasado en el llamado "Día de la Liberación".
Si la recomendación de la Uster se concreta, el arancel se elevaría al 12,5 por ciento.
"Nuestro país ha participado activamente en todos los procesos, y continuará activamente desplegado en todas las conversaciones con las contrapartes respectivas, con el objetivo de resguardar los intereses nacionales y alcanzar las mejores condiciones", señaló el canciller Pérez Mackenna, quien aseguró que ambos gobiernos mantienen "muy buenas relaciones, así que estamos confiados de que vamos a llegar un buen acuerdo en materia comercial".
De todas maneras, el ministro descartó una "inacción" por parte del Estado chileno en este marco: "Hay que tener presente que tenemos Tratados de Libre Comercio con el 89% del PIB mundial, así que repito: lo importante es la negociación y llegar a un acuerdo bueno para los exportadores chilenos", cerró.
Chile es uno de los tres países de América Latina -junto a Perú y Costa Rica- que tiene Tratados de Libre Comercio (TLC) tanto con China como con Estados Unidos.
China es el principal socio comercial de Chile y Estados Unidos, su mayor inversionista extranjero, por lo que mantener los equilibrios entre ambas potencias se ha convertido en uno de los principales retos diplomáticos y económicos de la Administración Kast.
Excanciller Walker acusa un "contrasentido"
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo forzoso como toda labor o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera, y para el cual dicha persona no se ofreció voluntariamente.
Por lo pronto, China ya expresó su rechazo a la propuesta estadounidense, asegurando que esa práctica está erradicada en el gigante asiático, mientras que la Unión Europea no ve justificación suficiente para lo que acusan desde Washington.
Para el excanciller Ignacio Walker, "se da un contrasentido" en la postura de la Casa Blanca, puesto que "en abril, el presidente Trump impuso un arancel de 10% a 90 países, y allí está Chile, a pesar de que Estados Unidos tiene superávit comercial con Chile, y de que sus bienes ingresan con arancel cero a Chile".
"Ahora, se anuncia que (el gravamen) podría ser de un 12,5 por ciento, porque Chile no estaría identificando el trabajo forzoso de algunos países de los cuales importamos nuestros bienes", lo que -según reafirmó el exministro- demuestra que la "era Trump" se ha caracterizado por "pasar de un capitalismo liberal, de la apertura externa y la liberación del comercio, a un capitalismo mercantilista y proteccionista, sobre la base de aranceles".
De momento, se estima que el nuevo gravamen golpearía en particular al sector frutícola y a la salmonicultura, pero dado que el cobre no está incluido en la sanción, expertos creen que, a grandes rasgos, el impacto de la medida en Chile sería acotado.