Los aviones estadounidenses atacaron una de las viviendas del clérigo radical chiita Muqtada Al Sadr, en la ciudad de Nayaf, poco después de que el Gobierno interino iraquí enviara un emisario para intentar buscar una solución al conflicto. El bombardeo se centró en el barrio de Al Istiraki, situado al este de la ciudad santa, según relataron testigos.
Al mismo tiempo, varios helicópteros artillados "Apache" sobrevolaban la zona, desde la que surgían espesas columnas de humo. Muqtada Al Sadr reside habitualmente en la localidad de Kufa, cerca de cuatro kilómetros al oeste de Nayaf.
El ataque se produjo poco después de la llegada a la urbe del consejero de Seguridad del Gobierno interino iraquí, Muwafak Al Rubai. La decisión de enviar al personero fue adoptada durante la reunión de urgencia que mantuvo la comisión de seguridad, encabezada por el primer ministro interino, Iyad Alaui.
A pesar de los ataques de las fuerzas de EE.UU. y de la presión ejercida por el Gobierno, los milicianos de Al Sadr se niegan hasta el momento a deponer las armas.
Las tropas ocupantes iniciaron cerca de las 07:00 horas locales (03:00 GMT) una ofensiva contra la milicia para tomar el control de la ciudad santa chiita de Nayaf. En el asalto participan, además de 2.000 soldados estadounidenses, cerca de 1.800 miembros de la policía, cuyo jefe local, Ghalib Al Jazaeri, afirmó que en "las próximas 24 horas habremos acabado con la crisis de Nayaf".
Miles de chiitas protestan contra incursión norteamericana
Miles de iraquíes chiitas protestaron en el barrio bagdadí de Kazamiya, para protestar por la ofensiva estadounidense contra la ciudad santa de Nayaf, 170 kilómetros al sur de la capital del país. Los manifestantes salieron a la calle en respuesta a un llamado del Consejo Político Chiita, que pidió al Ejército norteamericano que ponga fin a la operación lanzada este jueves en Nayaf, para acabar con la insurrección de los milicianos del clérigo rebelde Muqtada Al Sadr.
Durante la manifestación, el Consejo distribuyó un comunicado en el que instaba a la policía y los cuerpos de seguridad iraquíes a no obedecer las órdenes de los militares estadounidenses y del gobierno interino, así como a no abrir fuego contra la población civil.
Además, el manifiesto solicita la destitución de los ministros iraquíes de Defensa e Interior, del Gobernador de Nayaf y del jefe de la policía de esta ciudad.
La nota agregaba que si no se atiende a sus demandas, el Consejo tomará las "medidas oportunas" para acabar con el derramamiento de sangre iraquí, sin precisar más detalles. (EFE)