Polémica ha generado la contratación en la Fiscalía Regional de Tarapacá de la esposa de un juez de la Corte de Apelaciones de Iquique, hasta que -tras 11 días en funciones- finalmente fue solicitada su renuncia por parte del ente persecutor.
El caso involucra a la fiscal regional de Tarapacá, Virginia Aravena, que contrató como jefa de la Unidad de Víctimas y Testigos a María Teresa Osorio, cónyuge del ministro de la Corte de Apelaciones de Iquique, Andrés Provost.
La controversia tomó más fuerza cuando se recordó que el magistrado votó por la fiscal y la dejó en la terna cuando se postulaba a liderar el Ministerio Público de Tarapacá.
Si bien desde la Fiscalía señalaron que para su contratación se consideraron criterios de confianza profesional, experiencia y conocimiento previo del trabajo, le solicitaron la renuncia a Osorio para no afectar la percepción de imparcialidad.
La situación tomó por sorpresa al propio fiscal nacional, Ángel Valencia, que afirmó: "Me enteré ayer (miércoles) y ese mismo día le pidió la renuncia (a la mujer) la fiscal regional".
"En segundo término, tengo que abstenerme de emitir opiniones o adjetivos sobre el punto, porque si alguien presentara alguna denuncia administrativa de otra naturaleza, yo podría tener que emitir algún tipo de pronunciamiento. Por lo tanto, sobre el particular tengo que ser bastante cuidadoso", subrayó.
Fiscal adjunto de Iquique en la mira
Las críticas también han apuntado al fiscal adjunto de Iquique, Francisco Almazán, que mantiene una relación y un hijo en común con la fiscal regional Virginia Aravena.
Respecto a este punto, se consultó a la Fiscalía Nacional si tomará medidas o si realizará alguna denuncia de oficio, pero sostuvo que las incompatibilidades no pueden extenderse a las relaciones de hecho o a la existencia de hijos en común, por lo que aseguró que no se configura una infracción a la normativa en este caso.