El jefe de la división de rectoría y regulación sanitaria del Ministerio de Salud, Fernando Muñoz, destacó que lo más importante para haber salvado la vida del menor Juan Eduardo Ossandón Maureira que falleció la madrugada del sábado 14 de agosto producto de la mordedura de una araña de rincón, era el tratamiento de cuidados intensivos que debió recibir y no la inyección de un antídoto.
Muñoz explicó que en estos momentos se realiza al interior del ministerio una investigación para determinar la actuación del Servicio de Salud de Copiapó, desde donde fue trasladado a Santiago el niño, de siete años de edad.
De acuerdo al testimonio de los padres, Juan Ossandón fue enviado a bordo de un vuelo de LanChile a la capital, donde se encuentra el arsenal farmacológico de urgencia con el suero antídoto, sin los resguardos médicos correspondientes, pues viajó como un pasajero más.
Lo fundamental es que el menor nunca hubiera perdido el tratamiento, consistente en la entrega de medicamentos especiales, que lo hubieran mantenido estabilizado, explicó el funcionario en diálogo con El Diario de Cooperativa.
"El llamado antídoto contra la mordedura de la araña, la verdad, es de una efectividad muy dudosa y es mucho menos importante en el tratamiento de estos niños que el cuidado intensivo y otras medidas", recalcó Muñoz, señalando que el suero sólo es efectivo las primeras 12 horas después de la mordedura.
Respecto a la medida anunciada por el Gobierno el lunes, para aumentar el stock del antídoto, Muñoz especificó que ahora van a estar ubicados en Antofagasta, Copiapó, Santiago, Concepción y Puerto Montt, para mejorar el acceso rápido a los distintos servicios, pues hasta ahora sólo se encontraban en la Asistencia Pública (ex Posta Central) de la capital.
Juan Eduardo Ossandón Maureira, de siete años, falleció la madrugada del sábado en el Hospital "Roberto del Río" de Santiago, donde había ingresado el martes 10 de agosto, derivado desde el Hospital Regional de Copiapó.
El menor fue mordido en el pecho el lunes pasado mientras jugaba en el jardín de su casa, en Copiapó, desde donde fue trasladado con fiebre al Hospital Regional, donde fue dejado en observación durante 48 horas.
Luego fue trasladado a Santiago a bordo de un vuelo de LanChile, donde su estado empeoró. Finalmente falleció la madrugada del sábado y fue sepultado el domingo en el Parque del Recuerdo de Copiapó.