El ministro de Seguridad Pública, Martin Arrau, acusó al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de "romantizar el vandalismo", al advertir que la amplia redacción del proyecto que crea el Registro Nacional de Vándalos e Incivilidades puede contravenir el derecho a la expresión artística.
Entre las acciones que obligarán a la inscripción en la eventual nómina, la iniciativa del Gobierno incluye "la realización no autorizada de rayados, dibujos, mensajes o expresiones en bienes muebles o inmuebles, públicos o privados", así como "el daño en un monumento nacional".
De acuerdo con Ex-Ante, el director del INDH, Yerko Ljubetic, expuso sus reparos al proyecto ante la Comisión de Seguridad de la Cámara Baja el miércoles pasado, mencionando las posibles sanciones desproporcionadas o vinculadas a bienes jurídicos diferentes de los involucrados en la infracción.
El abogado observó que los "rayados en propiedad privada, como bien jurídico protegido, tienen que ver con el derecho de propiedad, (pero) por ejemplo, serían acompañados de una sanción como la no devolución de impuestos, que tiene que ver con otros bienes jurídicos, de otra naturaleza".
Si bien no volvió a referirse a ese aspecto durante la sesión, una minuta de 24 páginas entregada por el INDH a la Cámara lo aborda en mayor profundidad, apuntando que sancionar los rayados y dibujos implica una "criminalización de la expresión artística".
"Su amplísima redacción puede alcanzar formas de expresión artística cultural y política protegidas por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos", alerta el documento, por una potencial incompatibilidad con artículos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
El informe del INDH releva que "el tipo penal no distingue entre daño al patrimonio y expresión en el espacio público, ni establece criterios que permitan identificar con suficiente precisión la conducta prohibida, vulnerando además el principio de legalidad penal", y por tanto, recomienda "evitar una redacción que pueda comprender de manera amplia e indeterminada expresiones artísticas, culturales, sociales o políticas desarrolladas en el espacio público".
"El arte no da derecho a intervenir lo ajeno"
El ministro Arrau no tardó en responder a este planteamiento, publicando en su cuenta de X: "El INDH vuelve a romantizar el vandalismo y a ignorar sus consecuencias. Llama 'expresión artística' a rayar sin permiso bienes públicos o privados".
"No. El arte no da derecho a intervenir lo ajeno y pasarles la cuenta a todos. Quien vandalice, que responda", emplazó el titular de Seguridad Pública, destacando a su vez que la prioridad es proteger los derechos "del trabajador que levantó su negocio, del vecino que cuida su barrio y de todos los chilenos que financian con su esfuerzo y trabajo los bienes públicos".
Dirigiéndose a la institución reclamante, la autoridad añadió que "alguna vez esperamos verlos del lado (de esos chilenos), no transformando al responsable en víctima y a los afectados en una simple una nota al pie".
Esta disputa entre Arrau y el INDH se produce días después de que el Gobierno anunciara que alista un proyecto de ley para reformar ese organismo, cambio que considera "fundamental" para "mejorar la institucionalidad" en esa materia.
Ministro Undurraga: "Arte y el vandalismo no son sinónimos"
Los reparos Ljubetic también motivaron una reacción del ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, quien aseguró que "la libertad de creación y de expresión artística merece ser protegida".
"El arte y el vandalismo no son sinónimos. Como ministro de las Culturas creo profundamente en la libertad de creación y de expresión artística. Sin embargo, no toda intervención sobre bienes públicos o privados puede justificarse en nombre de la cultura", afirmó.
Para el exdiputado, "confundir el arte con acciones que dañan bienes públicos, privados o nuestro patrimonio solo empobrece el debate y termina perjudicando el valor que tiene la creación artística en nuestra sociedad. Defender la cultura también implica promover el respeto por los espacios que compartimos y por el patrimonio que pertenece a todos. Una discusión seria exige distinguir entre ambos, sin caricaturas ni simplificaciones".