Es la compañía de baile más antigua del Reino Unido pero parece que no respeta las tradiciones: la Rambert Dance Company da un paso más en la transgresión de la danza contemporánea en su último espectáculo al presentar una parodia donde hace bailar e, incluso, caer al vacío a la reina Isabel II de Inglaterra.
Carcajadas y hasta varios "Dios salve a la Reina" despierta en el público la aparición de una inconfundible Isabel II que baila sin soltar el bolso de sus manos en la nueva propuesta de este grupo de danza de 80 años de antigüedad, presentada en el Teatro Sadler's Wells de Londres.
Pero el grupo no se conforma con parodiar a la monarca una sola vez: Isabel II se va multiplicando a medida que los compases de la música se aceleran hasta que el escenario se convierte en un espectáculo de dieciocho reinas que, al unísono, se atusan el traje para quitar alguna pelusa.
La hilaridad del momento alcanza su cumbre cuando la reina -ya sólo una en escena- escala por la rampa situada en el escenario para después dejarse caer al vacío, ante la sorpresa, y, una vez más, la carcajada de unos británicos muy acostumbrados a las bromas sobre su Familia Real.
Toda esta parodia no es más que el comienzo de la tercera de las piezas, titulada "Anatomica#3" y que la Rambert Dance Company ofrece en su último espectáculo junto a la llamada "Gran Partita" y a "Pond Way" (El camino del estanque), todas dentro del género de la danza contemporánea.
Además de las risas por el baile de la monarca británica, el nuevo espectáculo de la Rambert ofrece al público conceptos de la danza muy distintos: desde el minimalismo en los movimientos de "Pond Way", hasta las carreras aceleradas y los golpes contra colchonetas de la parte principal de "Anatomica#3". (EFE)