La incesante lluvia que no ha parado de caer en todo el sur de Brasil durante la última semana, obligó este sábado a los comisarios de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) a suspender los entrenamientos y clasificaciones del Mundial de Motocross MX1 y MX2, que se desarrolla en el circuito "Arthur Jachowicz" de la ciudad de Canelinha.
Los equipos europeos, latinoamericanos y, por supuesto, el VTR Racing-Honda que cobija al piloto chileno Pablo Quintanilla, tomaron la noticia con resignación, aprovechando la jornada para trabajar en las motos y redefinir la estrategia de cara a la apretada agenda del domingo.
"No ha parado de llover desde que llegamos, incluso los brasileños están sorprendidos con la cantidad de agua que ha caído. La pista es excelente, tiene un diseño muy exigente y la trabajaron bastante para recibir el Mundial, pero en estas condiciones era imposible tirar dos días de carreras... Habría quedado destruida", comentó el campeón nacional de MX1.
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| El piloto nacional y su piloto ajustando la estrategia. (Foto: Prensa Pablo Quintanilla) |
Las horas pasaron lentamente para las escuderías, aunque a media tarde ya todos en el paddock supieron, oficialmente, que ninguna motocicleta sería autorizada para ingresar al circuito de Canelinha.
"Hay ansiedad", reconoció Quintanilla. "Y no sólo yo estoy impaciente por correr, siendo mi primera vez en esta categoría del Mundial; los europeos y hasta Antonio Cairoli, que ya aseguró el título este año, están locos por probar la pista".
Para la 15ª fecha y final del Mundial FIM MX1 hay inscritos 15 pilotos latinoamericanos, incluido el también chileno Cristóbal Barañao; mientras que para la serie MX2 se anotaron un total de 40 competidores, 21 de ellos nacidos en países de la región.