Exigir un contrato escrito es una medida fundamental para evitar la usura
Al solicitar préstamos informales, crece el riesgo de ser víctima de este delito.
Este ilícito es muy difícil de probar, por lo que un documento es primordial.
Al solicitar préstamos informales, crece el riesgo de ser víctima de este delito.
Este ilícito es muy difícil de probar, por lo que un documento es primordial.
Los avisos que ofrecen dinero al instante y préstamos en efectivo, pueden ser una gran tentación para quien tiene deudas que le impiden optar a créditos en bancos u otras instituciones financieras. El problema, es que a veces estos anuncios no son más que un método para atrapar clientes incautos y cobrarles intereses astronómicos, que sólo contribuyen a agravar su situación financiera.
El delito de usura, como aparece tipificado en la Ley 18.010, se aplica sólo a las operaciones de préstamos y corresponde al suministro de dinero con un interés que excede al máximo convencional que establece la normativa legal. Según indica el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), se entiende por tasa máxima convencional a aquella que supera en 50 por ciento al interés corriente y es calculada mensualmente por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras y publicada en el Diario Oficial para su conocimiento por parte de todas las personas.
Por lo tanto, en caso de dirigirse a un prestamista informal, es fundamental conocer la tasa de interés que éste le va a cobrar y compararla con la ofrecida en el mercado formal. Además, el Sernac recomienda exigir la existencia de un contrato escrito donde aparezcan claramente las características de la transacción; la cantidad de dinero entregado, la tasa de interés, las garantías utilizadas como respaldo y las condiciones de su devolución, las fechas de pago y el modo en que este se realizará, así como también las penalizaciones por mora.
La existencia de un documento que respalde el intercambio es primordial, ya que el cliente, al dejar una garantía sin un contrato de por medio, arriesga la pérdida del bien comprometido y queda a merced de cualquier cambio que decida unilateralmente la contraparte. Además, quienes se hacen pasar por prestamistas para cometer usura saben que la dificultad de probar este delito está en que ellos evitan dejar recibos o acuerdos escritos que avalen la transacción realizada, por lo que si se enfrenta a esta negativa, prefiera otro acreedor o, como aconseja la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, absténgase de pedir dinero a través de esta vía.
En caso de ser víctima de usura, es necesario estampar la denuncia en cualquier unidad de la Policía de Investigaciones (PDI) o de Carabineros.