El gobierno argentino acusó este martes a sindicalistas y grupos de izquierda de organizar premeditadamente los graves disturbios que dejaron al menos 17 heridos y 87 detenidos en una estación de trenes en las afueras de Buenos Aires.
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró en rueda de prensa que los incidentes registrados en la estación de Haedo, a ocho kilómetros de la capital argentina, inicialmente atribuidos a usuarios disgustados con la reiterada prestación deficiente del servicio, son "un hecho planificado".
Los incidentes comenzaron hacia las 8:30 horas (11:30 GMT), cuando un tren con cientos de pasajeros a bordo que había debido detenerse durante 50 minutos llegó a la terminal ferroviaria, donde le aguardaba otro tren que debía continuar el recorrido.
Decenas de personas que viajaban en los vagones prendieron fuego entonces a quince vagones, a un auto policial y a la estación, y protagonizaron enfrentamientos con la Policía y los Bomberos, que trataban de llegar al lugar para detener los incendios.
Los vándalos apedrearon a la policía, rompieron una máquina expendedora de boletos de la compañía de Trenes de Buenos Aires (TBA), a la que le robaron la recaudación, y saquearon las oficinas de la estación y comercios vecinos.
Las fuerzas de seguridad, que habían rodeado a los revoltosos, recuperaron el control de la estación cinco horas después del comienzo de los disturbios.
"Este es un hecho armado, planificado para suceder en las condiciones que fue", dijo Fernández al responsabilizar del suceso a grupos sindicales, a grupos de izquierda y a miembros de la organización radical Quebracho.
El ministro indicó que a los detenidos se les incautó un arma reglamentaria y dos chalecos antibalas de la Policía de Buenos Aires, así como cócteles molotov y "tumberas" (armas de fabricación casera).
"Los vecinos no reaccionan de esta manera, pueden tener su bronca (enojo) y uno puede comprenderla, pero ningún vecino en ningún lugar del mundo prende fuego a una estación o a un tren, esto fue planificado", indicó.
Según indicó, el retraso en el tren que provocó el incidente "también fue planificado" y fue un "sabotaje" para que tuviera que detenerse en ese lugar.
Fernández anunció la presentación de una denuncia penal contra dirigentes sindicales y aseguró que se trata de un "delito muy grave que debe ser investigado por la justicia".
El ministro informó de que entre los 17 heridos hay seis policías y dos bomberos, mientras que fuentes hospitalarias indicaron que también precisaron atención dos periodistas.
El grupo Quebracho emitió un comunicado en el que calificó estos hechos como "justa y necesaria reacción popular contra la estafa de las privatizaciones y la ineptitud de los gobernantes".
"Lastimosa es la pretensión del gobierno y de algunos medios de comunicación de atribuir a determinadas organizaciones políticas, como la nuestra, los hechos de legítima reacción popular", agregó el grupo.
El servicio de trenes suburbanos de Buenos Aires transporta a diario a unos cinco millones de pasajeros, de los cuales 450.000 son usuarios del ramal explotado por la empresa TBA.
En los últimos meses, se han multiplicado las protestas por la deficiente prestación de este medio de transporte. (EFE)