Uno de los tantos represores que sirvieron a la última dictadura militar argentina se negó este miércoles a declarar en un juicio oral y público por la desaparición de un matrimonio formado por un chileno y una argentina, así como por la sustracción de la hija de ambos.
Julio Simón, alias "el turco Julián", es enjuiciado por el secuestro en 1978 del chileno José Poblete, la argentina Gertrudis Hlaczik y la hija de ocho meses del matrimonio, en un caso que es considerado como un ejemplo de la brutalidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983.
Este el segundo proceso que llega a juicio después que el Parlamento anulase en 2003 las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que habían librado de responsabilidades a más de un millar de represores de la dictadura.
En la primera jornada del proceso se proyectó un video de un programa de televisión, en el que el ex policía confesó que personalmente aplicó torturas mediante "shock eléctrico" y aseguró que el "criterio general" de la dictadura era "matar a todo el mundo".
En esa grabación, Simón también admitió haber actuado en tres centros clandestinos de detención, aunque aseguró que en ninguno de ellos hizo "traslados", como los represores denominaban al asesinato de personas que estaban privadas de su libertad.
El juicio es llevado a cabo por el Tribunal Oral Federal Cinco de Buenos Aires y en las audiencias deberán comparecer más de 30 testigos.
El del matrimonio Poblete-Hlaczik es uno de los casos emblemáticos de los crímenes del régimen de Rafael Videla y sus secuaces y dio origen en 2001 al primer fallo judicial que declaró inconstitucionales las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida.
Ambas normas, dictadas en 1986 y 1987 por el entonces presidente Raúl Alfonsín, bajo veladas amenazas de militares, fueron derogadas en 2003 por el Parlamento y el año pasado la Corte Suprema de Justicia ratificó su nulidad.
José Poblete, ciudadano chileno de 23 años que había perdido sus piernas después de ser atropellado por un tren en Santiago a comienzos de la década de 1970, llegó a Buenos Aires en busca de su rehabilitación y contribuyó en la creación del Frente de Lisiados Peronistas.
Como miembro de esa agrupación conoció a su mujer, otra militante peronista y estudiante de Psicología, dos años menor que él.
La pareja fue secuestrada el 28 de noviembre de 1978 y la misma suerte corrió su hija de ocho meses.
Todos fueron llevados a "El Olimpo", una de las 200 cárceles clandestinas que montó la dictadura en el país, donde fueron torturados.
Su hija fue entregada a un matrimonio afín a la dictadura, pero la joven, que tiene 28 años, fue hallada en marzo de 2000 por la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo y pudo así reencontrarse con su familia biológica.
Poblete y Hlaczik forman parte de la lista de desaparecidos en la dictadura argentina, integrada por 18.000 personas, según datos oficiales, aunque los organismos de derechos humanos elevan la cifra a 30.000.
La semana pasada comenzó a las afueras de Buenos Aires el primer juicio contra un represor tras la anulación de las llamadas "leyes del perdón".
Se trata del ex policía Miguel Etchecolatz, ex director de Investigaciones de la policía bonaerense durante el régimen militar, quien es enjuiciado por el supuesto secuestro, aplicación de torturas y asesinato de seis desaparecidos. (EFE)