La economía se ha erigido en el tema central del mensaje electoral de los republicanos, con el virtual candidato Mitt Romney concentrado en subrayar la incapacidad del presidente Barack Obama para recuperar la senda de crecimiento.
En un acto de campaña en Powell, en el estado clave de Ohio, Romney insistió en que Obama dibuja un panorama económico "maravilloso", pero los votantes "no tienen que escuchar sus palabras, sino sus acciones".
"Y si se fijan en eso, le sacarán del cargo y pondrán en su lugar a gente que de verdad vaya a devolver el pulso a Estados Unidos", afirmó.
En los últimos meses, los historiadores recuerdan constantemente que ningún presidente ha logrado la reelección con una tasa de desempleo superior al 7,2 por ciento. El último dato de julio de este año situó la cifra en el 8,3 por ciento.
Por ello, y pese a ser una frase de origen demócrata, Romney y su equipo de campaña han cargado toda la munición en el frente económico, convencidos de que será en esa área donde se decidirá el ganador de las elecciones.
El nombramiento por parte de Romney el pasado 11 de agosto del congresista Paul Ryan, presidente de la Comisión Presupuestaria de la Cámara de Representantes y uno de los mayores críticos de la política económica del presidente Obama, como candidato a la vicepresidencia, no hizo más que afianzar esa línea.
Los republicanos lo harían mejorPor su parte, Romney ha insistido en su historial como directivo de varias empresas privadas y Ryan, considerado su látigo fiscal, ha cargado contra el abultado déficit federal de EE.UU., que se ha visto agravado por las políticas "europeas" de excesivo gasto público de Obama.
"Una de los principales ventajas de concentrarse en las cuestiones económicas es que los votantes tienden a creer que los republicanos tienen un mejor manejo de la economía", aseguró Jennifer Marsico, investigadora del American Enterprise Insitute, un centro de estudios vinculado al Partido Republicano.
Una encuesta de NBC y The Wall Street Journal de junio destaca que el 40 por ciento de los votantes cree que los republicanos harían un mejor trabajo controlando el gasto público frente a un 23 por ciento a favor de los demócratas.