El gobierno de Estados Unidos se declaró "profundamente decepcionado" por la decisión de Israel de construir 1.100 nuevas viviendas en un zona ocupada en el sur de Jerusalén desde la Guerra de los Seis Días de 1967.
En Colorado, donde el presidente Barack Obama concluye este martes una gira de tres días, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, instó a israelíes y palestinos a tomar las medidas necesarias para abrir el camino a las negociaciones directas.
"Siempre hemos mantenido que ambas partes deben dar pasos para acercarles a las negociaciones directas", declaró el portavoz.
Por su parte, tras un encuentro con el canciller portugués, Paulo Portas -cuyo país es miembro no permanente del Consejo de Seguridad de ONU-, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, calificó la iniciativa israelí de "contraproducente" y advirtió que "sin negociaciones directas no cambiará nada sobre el terreno".
Previamente, el Departamento de Estado había expresado su "profunda decepción" por la decisión de Israel.
"Estamos profundamente decepcionados por el anuncio y creemos que es contraproducente para los esfuerzos de devolver a ambas partes a la mesa de negociaciones para alcanzar una solución pacífica", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
Propuesta del Cuarteto de Madrid
Nuland subrayó la confianza de Washington en que prospere la propuesta del Cuarteto de Madrid (formado por EE.UU., Rusia, la UE y la ONU), que fue analizada por el gobierno israelí.
La propuesta presentada el viernes por el Cuarteto fija un mes de plazo para la celebración de una reunión preparatoria entre israelíes y palestinos para fijar la agenda y el método de una negociación que debería dar a luz un acuerdo de paz definitivo antes del fin de 2012.
Según la propuesta, las partes tendrán tres meses para poner sobre la mesa sus posiciones en torno a dos de los asuntos más espinosos del conflicto -fronteras y seguridad-, y deberán alcanzar "progresos sustanciales" sobre estos en un plazo no superior a seis meses.